El Imperio Kharn, hogar de poderosos guerreros y punto de origen de numerosas oleadas de conquistadores, el Imperio Kharn es un terrible rival incluso para los Singulars.

Gracias al genio de sus científicos, y la ferocidad de sus guerreros y conquistadores, los Kharn alcanzaron lo que se llamó una Singularidad Dorada, un estado evolutivo en el que su sociedad podía obtener cualquier cosa que quisiese sin necesidad de realizar el más mínimo esfuerzo. Su religión, que entroniza al guerrero y los logros de los Kharns, prohiben la construcción de inteligencias artificiales, por lo que muchos de ellos consideraron que ya habían llegado a la cúspide de su evolución.

La mayoría no estaba de acuerdo con esta afirmación.

Se autodeclararon una guerra civil en la que las purgas, cosechas y sacrificios terminaron con un 20% de su propia población. La parte más débil y acomodada de la misma. Fueron las llamadas Matanzas de los Indolentes, y hoy en día ese período sirve de advertencia en todo el Imperio de que los Kharn no han venido a este universo a sentarse y a mirar. Su destino es la conquista de todo el Universo, antes de pasar a conquistar los multiversos que hay más allá.

Los Kharn poseen una inmensa base tecnológica, a pesar de no haber desarrollado inteligencias artificiales. Creen que la creación de un ente superior dentro de su propia sociedad es una herejía.

Eso no significa que no posean sistemas tecnológicos inteligentes, sino que están limitados conscientemente para que no logren una verdadera inteligencia.

Dominan así mismo el viaje espacial, el hiperespacio y los agujeros de gusano, así como ciencias como la biotecnología, la robótica (aunque también tiene sus detractores dentro del Imperio) y la nanotecnología.

Los Kharns dominan prácticamente su galaxia, con multitud de razas esclavas, y se han extendido por media docena de cúmulos galácticos, por lo que su influencia llega muy lejos.

Así mismo, han hecho tratos con los Karianos, una viajera raza de comerciantes, y con los Garlon, las nubes biológicas sentientes que recopilan información sobre el universo, para ampliar sus capacidades y su alcance. También tiene pactos secretos con la Partitocracia Globular y con los Señores Exánimes de los Cúmulos Muertos.

En varias ocasiones han tenido que tratar, y luchar, con singulars, y para sorpresa de todos, a pesar de enormes pérdidas, han salido triunfantes. Sus victorias sobre Larjaraj el Eterno y El Gran Devorador son narradas en cada taberna y palacio de las galaxias conocidas, como señal de que no sólo los Singulars pueden derrotar a los Singulars.

Los cuerpos desvencijados de ambos singulars flotan inermes sobre uno de los mundotronos Kharn, como advertencia a los demás singulars y como trofeo para ensalzar la gloria del imperio.

Notas de juego:

Los kharn no odian a los singulars, realmente odian a todo el cosmos excepto a ellos mismos (y con excepciones). Consideran al universo débil y fracasado, y se ven como una cura que va a erradicar las enfermedades de la avaricia, la indolencia y la debilidad.

Su visión del cosmos y el multiverso es que su propio universo que les vio nacer es un ser vivo, el dios Kharn, y que su destino es colonizar a otros universos. La existencia de especie débiles e inferiores, y de seres como los singulars con objetivos secretos entre los que pueden estar devorar y suplantar a su dios, es algo que no pueden tolerar a largo plazo.

Su misión y su destino es conquistar todo el universo para librarlo de los débiles y las amenazas, y que en cada mundo, galaxia, dimensión y planeta muerto se erijan templos a su dios y a los kharn, y se críen guerreros y construyan naves y artefactos de guerra para asaltar el multiverso.

En cierta forma, por su visión, sus intereses comunes, y su filosofía, los kharn on un singular en si mismo, si nos atenemos a la definición amplia del mismo, pero nadie se atrevería a decírselo a ellos.

Todo esto significa que los personajes pueden encontrarse en cualquier momento con uno o varios de estos seres humanoides de dos metros y medio, de piel negra y poderosos músculos, que estén realizando alguna misión para el Imperio.

Eso no significará que inmediatamente se pongan a destruir todo a su paso, ni que supongan una amenaza para los personajes…ellos no odian especialmente a los singulars. Ya habrá tiempo en los próximos eones (mil millones de años) para destruir a su Singular o para conquistar esa galaxia cuando les llegue el momento. Así es la Crónica de los Eones, el eterno conflicto cosmológico en el que los singulars, las especies del universo y los demás actores del drama intergaláctico bailan y tratan de cumplir su destino.

Dada la escala de los planes de los kharn, y la propia naturaleza evolutiva del destino de los singulars, a lo largo de la Crónica de los Eones, los personajes tendrán muchas oportunidades de ser aliados, de cruzarse o de luchar contra los kharn. Siempre teniendo en mente que si nade les detiene antes, el Singular al que v¡perteneces, su Covenant, tendrá que enfrentarse al Imperio tarde o temprano.

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