Una de las tradiciones mil milenarias de los Kharn son los infames Torneos de Urundra.

Una vez cada quinientos años, los Kharn detienen la mayor parte de sus conquistas y retornan a sus plnetas de origen, para contemplar estos espectaculares juegos.

En colosales estructuras que pueden verse desde la órbita, los kharn hacen competir a sus esclavos y a seres voluntarios de otros mundos en los juegos de muerte más famosos conocidos.

Combates a muerte, laberintos repletos de trampas y peligros, guerras, peleas contra bestias extrañas, los Torneos duran varios años abarcando casi cada rincón del Imperio, y hacen que múltiples galaxias fijen sus ojos en ellos.

Para los Kharn no son unos simples juegos, son un sacrifico orquestado para satisfacer a su dios, en los que la sangre derramada se vierte a mayor gloria de los kharn.

Los Torneos no sólo son un sacrifico de esclavos, o una forma de quemar carne de cañón, también permiten la participación de voluntarios que llegan a miles de todos los rincones accesibles del cosmos.

El premio, más riquezas de las que nadie puede imaginar, pues lo kharn, saqueadores de mundos, valoran el oro, las joyas, el dinero y los productos exóticos lo mismo que las rocas, el agua y la energía…en función de las armas que se puedan construir con ellos.

Así que una vez cada cien lustro, los mayores y más idiotas aventureros de la galaxia acuden a los mundos de los kharn a intentar sobrevivir o a sacrificarse en el altar más sangriento jamás ideado, con el fin de obtener las riquezas sin límite que esta raza ha saqueado y acumula sin saber qué hacer con ellas (excepto quizás comprar más armas y ejércitos).

Por supuesto, los mayores y más gloriosos de estos juegos son los celebrados en los mundotronos, las capitales de las provincias kharn. Allí, millones de seres son entregados a la guerra y la lucha, y mueren o viven para conseguir recompensas que les permitirán comprar sistemas enteros.

La mayor recompensa, sin embargo, una que sólo ha sido obtenida en tres ocasiones por participantes que demostraron, sin ningún género de duda, una voluntad inquebrantable, un espíritu irrompible y una capacidad de lucha asombrosa, es la posibilidad de convertirse en un verdadero kharn.

La mímesis, así se llama el proceso, es mucho más que una simple transformación genética, o una clonación mental. Este proceso que sólo los kharn dominan, transforma cada célula del organismo, cada pensamiento y cada ápice de personalidad e idea, en los propios de un kharn de nacimiento.

Los sometidos a la Mímesis son a todos los efectos kharns, y serán respetados y aceptados en el destino que lleva al Imperio a sanar el universo ya  purgarlo de los débiles.

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