Cuando la gente oye la palabra volcán suele pensar en explosiones magmáticas de fuego y roca incandescente.

Pero existe un extraño fenómeno que ocurre en los polos y que es totalmente antitético: el volcán de hielo.

Cuando dos placas de hielo chochan, suele producirse un inmenso temblor que aterroriza a quienes habitan sobre ellas. Numerosas montañas de hielo han surgido por este motivo, elevándose cientos, incluso miles de metros, cuando el hielo acumulado por milenios choca.

Pues bien, es más que probable que tras este choque, ambas placas continúen presionando y moviéndose, erosionando sus bordes y acumulando tensión hasta que, tras kilotones de fuerza acumulada, encuentran una salida expulsando al exterior toneladas de polvo y cristales de hielo, agua helada el incluso rocas que las placas arrastraban.

Ni que decir tiene que cualquiera que se vea en medio de tal explosión helada se encuentra en un grave peligro.

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