De verdad, es algo que nos pasa a todos, pero también es algo contra lo que tenemos que luchar.

Las redes sociales nos permiten retiutear, repinear, copiar, compartir y enviar cantidades ingentes de contenido de rol y de nuestras aficiones y muchos, yo el primero, nos conformamos con ello.

Esa parte de la red que es compartir es importante, pero también es limitada a la hora de expresarnos, de argumentar o de exponer nuestras ideas.

Para ello existe la parte creativa de nuestros cerebro, en Internet nos facilita darle uso de mil y una formas.

Debemos encontrar un equilibrio entre ambas.

Probadlo, os animo a crear un blog, un podcast, o incluso a expresaros más en las redes sociales.

Veréis como vuestra posición entre quienes os conocen en la red queda bastante más definida, cómo crecéis como personas y que al final, comprenderéis que compartir algo no es lo mismo que crearlo.

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