Aprovechemos las vacaciones para seguir desarrollando conceptos de rol que amplíen las posibilidades de nuestras partidas. Dejadme hablaros de los Nanoconstructos.

A lo largo de los años he visto como los golems y constructos eran desarrollados de múltiples formas y tamaños. Golems con forma de toro, de dragón, de humanos gigantes,d e aves minúsculas, incluso de moscas. colosos capaces de destruir una ciudad o minúsculos espías insectoides.

Me gustaría llevar un poco más allá la idead e las variedades de constructos. Dejadme ver.

Mi primer impulso es hacerlos más grandes, ¿un constructo proveniente del plano astral capaz de devorar un mundo? ¿una especie de Galactus/Unicrón prefabricado? ¿Una fábrica de estos seres que los envía contra los mundos indefensos del plano material primario, repleto de parásitos también constructos que invadirían previamente los mundos? Puede que la idea molase. Una especie de Guerra de los Mundos a escala colosal.

Pero vamos a dejar eso para otro día. En lugar de pensar a lo grande, vamos a pensar en pequeño.

Si me seguís, habréis notado que me gusta la idea de introducir la enfermedad en las partidas. Para Ichar creé la Casa Efermum, para La Llamada de Cthulhu, los Virus Primigenios, para los juegos de fantasía y terror inventé los ebólatras, para Biblioteca de los Sueños las amatridas (las llamadas Matrona de las Brumas) y así cada vez que puedo.

¿Podríamos llevar este concepto al mundo de los constructos? Of course.

Al empezar a pensar en ello me doy cuenta de que ya ha sido hecho. Grant Morrison lo hizo para sus X-Men, miniaturizando robots centinela para infectar el torrente sanguíneo. Así que el concepto es fácil.

NanoSentinels

Podemos hacerlo. Podemos crear constructos del tamaño de células, nanoconstructos.

Imaginad ahora una nueva teoría mágica, o mejor, dos. La escuela de los nanomagos, los magos de lo diminuto. La Magia de los minúsculo y lo invisible.

Se dividirían en dos escuelas. La de los reductores, y la de los constructores. Los primeros, usan la magia para reducir el tamaño de lo grande y crear constructos minúsculos. La segunda, utiliza el arte para construcir y ensamblar piezas diminutas desde abajo.

Así, dispondríamos de toda una amplia variedad de artefactos (¿por qué sólo golems?) y servidores invisibles a simple vista, capaces de espiar a nuestros enemigos desde una nube de polvo, o de causarle enfermedades terribles destruyendo su sangre, su cerebro o arrebatándole su propia magia.

Espero que la idea os parezca interesante y queráis adaptarla a vuestros juegos y partidas.

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