Olvida lo que cuentan los cómics, lo de los mutantes que despiertan en su pubertad y desarrollan inmensos poderes, perseguidos por la Humanidad, temidos y odiados hasta su casi total extinción.

Ojalá las cosas fuesen tan fáciles.

Oh, no me entiendas mal, los mutantes existen, lo que ya no existe es la Humanidad.

Sí, esa especie, más rápida, adaptable y poderosa nos ha sustituido. Ellos gobiernan la Tierra. No queda ninguno de sus padres, en la Tierra no existe ningún humano.

Al menos, ninguno que haya nacido de otro ser humano.

La Ascensión de los Mutantes, o la Ascensión, a secas, ha producido que en los últimos el planeta haya sido gobernado por esta nueva raza con total dominio sobre todas las cosas. Pero al contrario de los que prometieron los profetas mutantes, el mundo no es exactamente la utopía que querían.

Dotados con sus poderes, una nueva raza de jóvenes despierta, en la adolescencia, al mundo, y lo hace sin miedo, con valor y sin remordimientos. Pero esa bendición que la Naturaleza les ha dado es también la causa del estancamiento en el que se ha sumido el mundo.

Espero que no penséis que la Tierra es un mundo bárbaro, o que ha retrocedido, o que no ha avanzado. Al contrario. Hay mutantes que controlan el clima, y que han creado vergeles en las azoteas de los inmensos rascacielos levantados por sus congéneres con poderes sobre la materia o la energía. Edificios de varios kilómetros de alto pueblan inmensas y maravillosas ciudades. El mundo está alimentado por energías hasta hace poco desconocidas, y es alimentado por plantas que crecen de la noche a la mañana, alentadas por los susurros de los Botánicos.

La telepatía enlaza las mentes de los habitantes del mundo, permitiendo comunicaciones mentales seguras. La gente intercambia experiencias, deseos y pensamientos sin barreras de idiomas ni distancias.

Numerosos reinos, gobernados por los más poderosos de sus congéneres, han surgido donde antes había naciones. Cada uno de ellos, único e imprescindible para el inmenso tapiz de belleza que es el mundo hoy en día.

El mundo está, por fin en paz, sin guerras, ni luchas intestinas, aunque no está exento de violencia. Pero esos mismos poderes que han creado un mundo increíble limitan el legendario deseo del ser humano por el progreso. Donde los humanos confiaban en la ciencia y la tecnología para lograr sus proezas, los mutantes confían en sus poderes.

El mundo de la tecnología sí que está estancado. Nadie, ningún mutante, ha inventado nada importante desde el ordenador cuántico. Tampoco hace falta, pues sus poderes les otorgan acceso a cualquier deseo que que pueda surgir en sus mentes.

Pero algo parece fallar en ese paraíso que los mutantes dicen haber construido.

Sí, has oído bien. “Han”. Yo no soy mutante. Soy Humano.

No nací de madre humana, mis padres eran mutantes, como los de todos los demás humanos nacidos después de la Ascensión. Por un capricho genético, a veces, en uno de cada cien mil nacimientos, el recién nacido no es un futuro mutante, sino un humano sin poderes.

Pero en esa utopía no hay sitio para esta antigua especie, y los humanos, una vez que se hace evidente que lo son, suelen ser entregados a las autoridades por sus avergonzados padres, por sus horrorizados amigos o incluso por ellos mismos. El destino de esos pobres desgraciados es desconocido, quizás son encerrados, esclavizados, exterminados o usados para el ocio por los nobles mutantes en algún rincón feudal de esta “utopía”.

A veces, en ocasiones, un niño huérfano y solitario no puede ser entregado ni por sus padres ni por sus amigos, y aterrorizado, huye. Por eso se crearon los Cazadores. Un cuerpo de rastreadores y ejecutores que persiguen a los humanos huidos y emplean sus habilidades y poderes para la caza.

Durante décadas, nadie logró escapar de sus perseguidores. Que se sepa. Durante décadas, los humanos siguieron desapareciendo, siendo entregados y cazados, en “defensa” de la utopía mutante.

Así fue hasta la llegada del Doctor Nihilo.

Algunos dicen que es, o que fue, pues desapareció como una leyenda, un mutante, uno con el poder de desarrollar la tecnología. Otros dicen que fue un niño humano que sobrevivió gracias a su excepcional genio, a una inteligencia incluso superior a las de los Cerebros Mutantes. Otros que es el primero de una nueva especie, y que está dispuesto a sustituir a los mutantes como ellos hicieron con los viejos humanos.

Pero para al parecer, para sus fines, sean los que sean, necesitaba un ejército.

La aparición de los primeros dispositivos Nihilo fue toda una sorpresa para el mundo. Un dispositivo de alta tecnología capaz de ocultar a simple vista a un humano. De hacerlo pasar por mutante, incluso ante los rastreadores más sagaces, y ante los telépatas más poderosos. El Nihilo crea una imagen en todo el espectro, el mutagénico, el mental, el energético, el epigenético, el fisiológico…dicen que incluso del alma, una especie de holograma mutante que engaña cualquier tipo de rastreo.

Con ellos, los humanos paseamos entre los mutantes, caminamos por el mundo, sin ser descubiertos, y sobrevivimos.

Por supuesto para ocultarnos a simple vista se necesitaba algo más, se necesitaba demostrar algún tipo de poder, pues en la mayoría de los reinos mutantes la exhibición del poder o poderes personales es una prueba de orgullo.

Nihilo había pensado en ello. Con su inmenso genio, y su capacidad de trabajo (se dice que trabajaba más de cien horas a la semana) impulsó un salto tecnológico en numerosos campos de la ciencia y la tecnología. Creó numerosos dispositivos, armas e instrumentos capaces de hacer cosas increíbles. ¿Dormir con un beso?, fácil. ¿Lentillas capaces de ver a través de las paredes?, hecho. ¿Lanzar rayos por el culo?, no te pongas pantalones inflamables.

Con ellos, es fácil engañar a quienes no saben lo que buscan. No pasarán un escrutinio de poderes de un Rastreador, pero sirven si el Nihilo no es suficiente.

Además, te permiten medirte con mutantes de nivel bajo y medio, aunque sólo seas un simple humano. Unido a otros como tú, y gracias a esta tecnología, puedes hacer cosas impensables, y quizás, algún día, incluso, lograrás crear una nación humana libre.

Así que éste es tu mundo. Te ocultas, huyes, luchas, sobrevives, proteges a otros humanos, negocias con la Quinta Columna Mutante, y en definitiva, tratas de que tu especie, la Humanidad, sobreviva.

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