La mayoría de vosotros conocéis el mundo Planescape, para el juego AD&D. Planescape es, para mí y para muchos otros jugadores (algunos de los cuales no han dejado nunca de jugar a esta versión de Dungeons & Dragons) el mejor mundo diseñado para el juego (¡Gracias Monte Cook!)…bien, éste es un artículo para vosotros.

Si sois personas afortunadas, recordaréis leer y/o habréis jugado en las callejuelas de Sigil, escalado el Monte Olimpo, descendido a los Pozos del Abismo, surfeado las olas de caos del Plano Ethéreo o combatido contra los Githyanki al lado de los Githzerai. También habréis oído hablar de la gran rueda de los Planos Exteriores, hogar de dioses, diablos y demonios, de los Planos Interiores y de los Mundos del Plano Material Primario.

Si sabéis de lo que hablo estaréis acostumbrados a la cosmología habitual que nos presentaba aquella maravillosa caja de colores sepia, pero, ¿y si invirtiésemos esa cosmología, o la cambiásemos radicalmente? ¿Y si el orden de jerarquías establecido fuese trastocado de forma radical para presentar un multiverso totalmente distinto al que conocemos hasta ahora?

Dejadme presentaros un ejemplo de esta nueva Cosmología…por darle un nombre, la llamaremos Elmentral, aunque no es necesario en absoluto, me gusta llamar a este Planescape de otra forma para diferenciarlo de la presentación más clásica del señor Monte Cook.

El propio nombre elegido para esta ambientación nos da una pista de por dónde van a ir los tiros de esta nueva cosmología. En Elmentral, todo gira realmente alrededor de los Planos Interiores (llamados aquí Planos Superiores), los planos elementales.

A diferencia de la cosmología tradicional de Planescape, que nos presenta una jerarquía en la que los planos Interiores (donde habitan la mayoría de los dioses) es central y superior al resto de realidades, si bien no explícitamente, sí al menos de forma tácita, en esta nueva forma de conocer el Multiverso son los planos elementales los que dominan el multiverso.

Por encima de los planos exteriores, la gran rueda de los dioses, e incluso por encima de la ciudad de Sigil, se sitúa la Esfera Elemental. Allí, a una distancia inalcanzable en el espacio si no se usan medios mágicos (Sigil es punto de conexión entre unos y otros planos, y el Astral y el Ethéreo pueden seguir usándose como planos transitivos), por encima de todos, flotan los Planos Elementales, o Planos Superiores.

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Existen multitud de planos, a parte de los Seis principales (Fuego, Agua, Aire, Tierra, Negativo y Positivo), existen planos paraelementales y cuasielementales (vapor, sal, mineral, humo, etc.) Todo un universo basado en los pilares sobre los que se construyen los mundos del Multiverso.

Al rededor de estos planos, formando una esfera que los rodea y gira con ellos, se encuentran los Mundos Materiales primarios, las esferas de cristal y el espacio del flogiston.

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Por supuesto, hasta ahora esto no es más que una pequeña renovación estética, pero los cambios en nuestra cosmología son mucho más profundos. Afectan no sólo a la posición geográfica de los conjuntos de planos, sino al estatus de todos ellos.

Como decíamos, los Planos Superiores marcan el ritmo del resto del multiverso. El fuego, el agua, el aire, el hielo, la sal…todos ellos marcan con su carácter al resto de planos. Tanto los mundos primarios como los Planos Exteriores de los dioses y diablos se ven afectados por las emanaciones elementales que abarcan todo el universo.

Los Seis Oligarcas Elementales, cada uno representando a uno de los 6 planos elementales, son reconocidos por los dioses como seres superiores a los que deben obediencia y adoración. E incluso los Regentes Menores y los señores elementales y reyezuelos genios son reconocidos como, al menos, sus iguales, por los dioses, los diablos y demonios más poderosos.

Ni los más poderosos dioses se atreverían a desafían a los Oligarcas, a menos que planeen suplantarles claro, pues toda magia y poder emana de los Planos Elementales.

Los mundos del plano material primario giran sincrónicamente situados “sobre” cada uno de su correspondiente plano elemental. Así, Faerun, de los Reinos Olvidados, por ejemplo, podría flotar por encima del plano de Hielo, por lo que la magia del mismo se vería afectada por la presencia de las energías heladas de este plano. Eso no significa que su geografía cambiase radicalmente de la que conocemos, pero sí que la magia, los intereses, incluso las criaturas estarían mucho más afectadas por la sempiterna presencia de este plano. Yo recomiendo incluso que haya días en los que los jugadores puedan observar, en la lejanía del cielo, la omnipresente presencia del Plano Nativo al que está atado cada mundo.

Imaginadlo. Krynn con el plano del aire, una gigantesca masa de remolinos, huracanes y corrientes que una vez al año es visible eclipsando incluso la presencia de las tres lunas. Eberron, sobre el plano del Fuego. Dark Sun sobre el de Polvo, la Sal, la Tierra, o incluso el de Hielo.

¿Cómo cambiarían las condiciones de Dark Sun si los preservadores y los profanadores utilizasen conjuros afectados por el frío y el mismo desierto fuese un lugar inhóspito pero terriblemente frío?

¿Y los magos de Dragonlance? ¿y si las tres Lunas fuesen los avatares de tres planos en conflicto como el Positivo, el Negativo y el del Fulgor, por ejemplo?

¿Y cómo sería un viaje de un mundo a otro? ¿Qué pasaría si magos del hielo de greyhawk combatiesen a bresekers del fuego de Las Tierras Heridas? ¿O forjados de mineral de Eberron chocasen con constructos de Iron Kindoms en los que domina el plano del vapor?

Espero que vayáis captando el concepto.

En le caso de los Planos Exteriores la influencia es muy superior. A diferencia de los mundos del plano material primario, cuya magia y habitantes se ven afectados por la presencia de los planos elementales, los planos de los dioses ven trastocada su misma esencia. Formados por un conjunto de filosofías sostenidas por los creyentes, los dioses, la magia y la misma geografía de los planos se ve radicalmente cambiada por la presencia del plano elemental más cercano. Así, veríamos, por ejemplo, un Baator helado, o un Olympo sumergido en agua, o un Carceri dominado por la presencia de no muertos del plano elemental de la energía negativa.

Los mismos dioses, sus seguidores y sus ciudades verían sus poderes, su filosofía y su forma alterados radicalmente por ese plano. ¿Cómo podría ser un dios de los no muertos alimentado por el Plano de la energía Positiva? ¿O un Pazuzu inspirado por el Plano del Lodo?

Para hacerlo más interesante, podríamos imaginar un continuo ciclo de giro. Ya hemos dicho que los mundos primarios orbitan los planos elementales de forma sincrónica, es decir, manteniendo su posición relativa respecto a su plano principal.

No ocurre lo mismo con los Planos Interiores (Superiores) y los Planos Exteriores (Interiores). Los planos Elementales, la Gran Esfera, gira longitudinal y transversalmente, y los planos Exteriores lo hacen sobre el eje de Sigil en el sentido de las agujas del reloj.

Ambas forman una extraña pareja de baile que recorre, en ciclos de veinticinco mil años, todas las posibles combinaciones de “plano exterior/plano interior”.

Esto tiene un efecto fundamental, que define todo en Planescape/Elmentral. Los equilibrios, poderes, fuerzas y naturalezas son eternamente cambiantes. El dios dominante hoy en un plano, seguidor del Oligarca de Hielo, por ejemplo, dentro de cien años verá su poder comenzar a decaer, y cómo los de sus rivales se incrementan para llegar a retarle.

Muchos poderes han aprendido a adaptarse a estos ciclos, cambiando de chaqueta cuando llega el momento, para seguir manteniéndose en la cumbre de la pirámide, y los nuevos gobernantes elementales los aceptan gustosos pues les evita conflictos y acorta la transición (aunque se han dado casos de dioses y diablos rechazados por un Oligarca por motivos desconocidos, pues los Oligarcas representan la Neutralidad total y normalmente aceptan siervos de toda condición). Mientras cuente con el apoyo de otro oligarca o de sus lugartenientes, los Regentes Para y Semielementales, podrá seguir contando con su cuota de poder. Sin embargo, los problemas se plantean, o se plantearán, si uno de esos poderes logra sobrevivir los 25.000 años de un ciclo, y vuelve a presentarse ante el oligarca al que traicionó.

Otros dioses se resignan, fieles a su Oligarca, a su papel inferior en la rueda del poder, pero tratan de compensarlo con astucia, fuerza bruta o seguidores.

Por añadidura, cada cambio de plano elemental de referencia conlleva un sin fin de metamorfosis que acompañan al plano y afectan a sus habitantes, no sólo a los dioses. sus habilidades, sus mentalidades e incluso sus cuerpos, se adaptan, al tiempo que cambian los paisajes que les rodean.

¿Os parece interesante? Espero que sí, pues ofrece muchas posibilidades de juego, e incluso de interpretación, y amplía las posibilidades de un mundo ya de por si infinito como Planescape.

Bien, en otra ocasión os hablaré, si queréis, de los Oligarcas Elementales (el origen de alguno de los cuales os sorprenderá), de los Regentes, de cómo han cambiado los principales dioses, de las facciones de Sigil y de algunos secretos mucho más profundos de la Cosmología Elmentral de Planescape.

 

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