Así llamada porque es tan antigua (o incluso más) que los propios dioses, éste colosal coliseo (si se me permite la redundancia) localizado en Las Tierras de las Bestias, sólo acoge aquellas competiciones que son dignas de los dioses.

Allí, si eres capaz de llegar y se te permite el acceso, cosa nada fácil, combaten dragones únicos contra dioses caídos en desgracia. Archimagos contra plagas malditas. Reyes no muertos que llevan en su alma pútrida los espíritus de todos los habitantes de sus reinos contra slaads de platino (lo más terrible slaads del orden, por encima de los de cobre, de bronce, de los plateados y los dorados).

Por supuesto, los combates más deseados por los espectadores son los que enfrentan a enemigos irreconciliables, como sacerdotes ghitzerai contra magos githgianki de alto nivel, o, por supuesto, las batallas a tres entre slaads del caos (cromáticos) contra slaads del orden (metálicos) contra los slaads neutrales (cuya piel refulge como las gemas que les dan nombre, diamantinos, de rubí, zafiro, esmeralda, etc.).

Pero disculpadme, me estoy yendo del tema. La Arena de los Tiempos ha sido testigo de algunos de los enfrentamientos más significativos de la historia del multiverso, por supuesto, y en sus muros exteriores las estatuas de los héroes de la arena cantan (a veces literalmente) las proezas de aquellos que las inspiraron.

La Arena, como también se la conoce, es regentada por una especie única en todo el Multiverso, que sólo habita aquí, los Avatares de la Arena. Humanoides estilizados y altos de piel dorada y rostros inexpresivos. Los poderes de los avatares son amplios, y están respaldado por el poder que confiere el coliseo. Dioses, demonios, reyes elementales, reinas hada, archimagos y emperadores pagan enormes fortunas por poder acudir a estos combates con su séquito.

La única regla para los espectadores es que, traspasadas las puertas de este templo del ocio, deben dejar sus disputas de lado, y limitarse a disfrutar del espectáculo que los Avatares les ofrecen.

La neutralidad exigida a los espectadores y la presencia de los Avatares de la Arena hacen recordar vagamente a Sigil y a los servidores de la ciudad y muchos se preguntan, si el coliseo no será parte de los planes de la Dama del Dolor.

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Bonus: idea de aventura

Se ha programado un nuevo combate en los que los Avatares de la Arena van a enfrentar un Avastu contra una Tarrasca ígnea. Los personajes pueden ser contratados por los Avatares para capturar algunas terribles criaturas con las que preparar combates de calentamientos previos al gran combate final.

La aventura no está exenta de peligros, pues el público de la Arena de los Tiempos no se conforma con cualquier cosa, pero las recompensas también son enormes, y no siempre en forma de dinero y riquezas. Los Avatares poseen una red de contactos increíblemente extensa en todos los tugurios de esclavistas de los Planos, así como en los centros de poder de los mismos (una entrada de palco para uno de sus combates se paga a precios desorbitados en almas, esclavos y favores). Ello podría abrir muchas puertas a los jugadores y ayudarles a cumplir otras misiones que tengan entre manos si se ganan el favor de los Avatares de la Arena.

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