En el mundo de Infinity Dungeon existen numerosas criaturas únicas, capaces de sorprender incluso a los viajeros planares más experimentados. Los pacíficos semiorcos Urubantu de La Fortaleza del Viento Sollozante, las terribles polillas de sangre, los infantes carnívoros de las cavernas de Atoriazh y las no menos peligrosas sequoyas carnívoras que se alimentan de las deyecciones sanguinolentas de los niños…y tantas criaturas que los cartografistas hemos descrito en nuestro volúmenes. Pero quizás pocos son tan temidos en Infinity dungeon como los Avastu, llamados también, los Gusanos Arrolladores.

Debemos decir que los Avastu no son una especie en si misma, ni tan siquiera tienen forma de gusano (no todos). Los Avastu son seres únicos que los habitantes del mundo engloban en una única categoría que es sinónimo de catástrofe, destrucción y extinción. Lo único que tienen en común entre ellos es su descomunal tamaño, y su capacidad destructiva.

Por ello, sus nombres son leyenda, se susurran a los dioses de Infinity Dungeon, para que no despierten, o si lo hacen, que perdonen su hogar en su devenir errático. Egadorath, Lammansur, Migondra, Lammeth, Teraterran, Kiron…

Un Avastu (normalmente se les llama por su nombre propio, como si fuesen dioses impíos del mundo, o avatares de lo peor que las Tierras Sin Cielo pueden engendrar) es un coloso que sobre pasa los cien metros de largo, y cuya poderosa musculatura le permite horadar la tierra y moverse por el mundo a su antojo. No hay que decir que cualquier cosa que esté en su camino tiene pocas probabilidades de sobrevivir, ya sean criaturas individuales, ciudades o ejércitos.

Suelen yacer dormidos durante décadas, hasta que algo, una motivación oculta, o un influjo desconocido, les despierta, y se ponen en movimiento. La veintena de Avastu que se han catalogado han dejado tras de sí, a lo largo de los eones, la historia de la devastación absoluta escrita en la roca. Túneles aplastados, castillos desmoronados, ciudades devoradas, miles de refugiados esclavizados por pueblos más afortunados que ellos…los túneles que dejan atrás los Avastu cuentan esta historia de ruina y destrucción.

Bonus. El Orbe

Buscado a lo largo y ancho del mundo, El Orbe (basta que digas estas palabras, todo el mundo sabrá de qué hablas) el leyenda en todo el mundo. Déjame explicarte lo que esto significa. Seguramente tú creas que el que algo se conozca en todo el mundo es algo, si bien excepcional, algo posible.  No en nuestro mundo, no en Infinity Dungeon. Aquí recorrer un kilómetro en cualquier dirección alejándote de tu hogar es toda una hazaña. Viajar, explorar o sobrevivir a un viaje son hazañas al alcance de muy pocos. Uno puede nacer, crecer, casarse, tener hijos y morir sin saber que a sólo cien metros, al otro lado de una pared, vive una colonia de termomitas, o que su hogar se asienta sobre el mayor yacimiento de mithril del reino, y que los enanos lo explotan bajo sus pies. Así de difícil es que la información viaje por el mundo.

Muchos dioses hay en mi mundo, forastero, y eso no es debido a que seamos más o menos creyentes que vosotros. Incluso par aun dios es complicado extender su palabra por los pasadizos y cavernas, y su influencia, si bien es grande, suele estar geográficamente limitada. Por eso hay tantos dioses de los túneles, o del viento helado, o del agua negra, o de la magia. Cada pueblo del pasado vio el nacimiento, o fue creado, por uno, y su prédica no se ha extendido por todo el mundo, sino que, como mucho, es conocida en los alrededores de su lugar de nacimiento.

Incluso los dioses mayores son desconocidos en muchos rincones del mundo.

Por supuesto que hay reinos que han creado redes de mensajeros para comunicar sus provincias, y existen clases de aventureros especializados en llevar noticias de un lugar a otro (otro día hablaremos de ellos, pero su llegada a un poblado suele ser una magnífica noticia ya sea un asentamiento orco, una ciudad enana o un reino humano, y suelen ser tratados como héroes). También se usan medios mágicos (bolas de cristal, lagos de adivinación, y los terribles 7 cuencos de sangre, para tratar de obtener información actualizada de lo que pasa un poco más allá en el mundo. Pero son todo métodos costosos que muy pocos se pueden permitir, y por los que han muerto muchos habitantes del mundo de Infinity Dungeon.

Por ello, cuando alguien de mi mundo te dice que algo es conocido en toda la geografía del mundo, es algo que hay que tomarse muy en serio.

Pues bien, El Orbe es buscado por aventureros, cartografistas, reyes y magos por igual, y el motivo no es otro que, se cree, que con él se pueden doblegar a los Avastu. Se han explorado ruinas de civilziaciones perdidas a lo largo y ancho del mundo, lugares terribles sólo habitados por fantasmas. Se han drenado los Mares Iridiscentes, escrutado completamente las Dunas móviles de Sal y Muerte, interrogado a sabios y eruditos, leído y releído los tomos de miles de cartografistas…y nada.

Imagina el poder que conllevaría la posesión de este artefacto, y el dominio de uno sólo de los Avastu. Por suerte, nadie jamás lo ha visto, y probablemente no exista. Esperemos que sea así.

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