Enterrada en los Pantanos del Roedor Maloliente, un antiguo y pintoresco lugar al que los lugareños suelen acudir a pescar caimanes y libernulas, se encuentra la Ciudad de Sola, también llamada, la Ciudad de Abajo.

Cerca de los pantanos se encuentra una ciudad comercial, cuyo nombre no viene a cuento, pero cuya ubicación ha permitido que un sin fin de peculiares viajeros, ricos comerciantes, viejos aventureros y delincuentes no excesivamente violentos que gustan de llamarse hombres de negocios, se asienten en la zona.

Con el tiempo, muchos de estos peculiares habitantes de nuestra ciudad sin nombre, formaron un gobierno en la sombra. Un gobierno que dirigía los designios de la ciudad y su región circundante. Con el tiempo, ese gobierno “informal” llamó la atención del Emperador, quien envió a su ejército y sus magos a fortalecer el verdadero gobierno de la ciudad, aquel leal a él, y obligó a la Camarilla secreta a retirarse primero, y a ocultarse después.

Por suerte, tenían dinero y recursos suficientes, y esto les proporcionaba muchas opciones. La mejor de ellas era fundar su propia ciudad, y eso hicieron.

Remistrinia de Lomir, una anciana estudiosa de la geografía y misterios del mundo, quien en realidad era probablemente la persona más sabia y con acceso a más información de la tierra, y gracias al elixir de inmortalidad que toma regularmente, lo ha estado reuniendo durante muuucho tiempo, dio con la solución.

Uno de sus tomos de una de sus bibliotecas hablaba de un sitio curioso, cerca de la ciudad. Hundido en los pantanos, se suponía que había unas ruinas de una milenaria ciudad que desapareció hace mucho enterrada en lodo y barro. con sus ingentes recursos, la Camarilla no tardó en encontrarla, y acondicionarla para crear una verdadera ciudad oculta.

Imaginaos a un montón de aburridos superpoderosos aventureros, arcanistas, comerciantes, ladrones y magos poniendo sus recursos en común para hacer habitable una ciudad sumergida en barro. Trasladaron allí oficinas, sirvientes, soldados, mascotas, tesoros…la ciudad era muchísimo más grande de lo que nadie, ni Remistrinia,  imaginaba. Debió ser el centro de algún viejo imperio, anterior al actual, y seguramente que sustituyó a otro viejo imperio muerto incluso antes.

Costó mucho drenar el barro, arenas compactadas, árboles podridos y roca sólida. Y más sellar el perímetro para que le agua no se filtrase. Sellos mágicos y compactadores químicos. También crear los nuevos niveles secretos, y cerrar todos los accesos a la ciudad, excepto aquellos que la Camarilla quería abiertos. Un acceso para el público en general (la ciudad está cerrada a la gente corriente, pero aquellas personas con intereses especiales, contactos o una invitación, pueden conseguir un medallón de acceso en la cercana Casa del Bosque del Placer), y muchos privados para ellos y los suyos.

Le dieron la ciudad el nombre de Sola, la Ciudad de Abajo.

Por último, ofrecieron refugio (pagado, por supuesto) a otros ex aventureros como ellos, así que la ciudad creció. Eso fue fácil.

Tampoco les costó convencer al Emperador de que sus actividades no le perjudicarían. Pagarían su diezmo correspondiente, y le apoyarían con sus inmensas habilidades y recursos. Todo se llevó en secreto, y pocos conocen la ubicación, o la existencia de la Ciudad de abajo.

Y así seguirá siendo, para que sus extraordinarias actividades no sean vanalizadas convirtiéndose en algo de dominio público.

Si os ha gustado, decidlo, y quizás otro día os hable de sus diferentes niveles albergan todo tipo de cosas extrañas, como el distrito de las tabernas, donde se pueden degustar los manjares y bebidas alcohólicas de todo el mundo. O el Mercado de Exertas, donde comprar a veces no es buena idea. O de las Mansiones de Más Abajo, el distrito noble, y su guerra secreta contra la Oscuridad de Todavía Más Abajo. También de los Habitantes de los Campos Espectrales, la guardia que proteje el acceso a la ciudad y que sólo respeta a los portadores de los medallones.

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