La gente de fuera suele confundir el nombre de las montañas con el de los Lores, pero nadie en toda la tierra de Valle Sangre cometería tal error.

Valle Sangre es el nombre genérico que recibe un conjunto de escarpados valles rodeado por una cordillera en la que destacan siete altos picos llamados Los Siete Señores. La confusión que mencionamos proviene de que la mayoría de la gente de fuera no suele visitar Valle Sangre, precisamente por los amos del lugar, los llamados Siete Vampiros, o Siete Lores Vampiros.

Fuera de Valle Sangre la mayoría del mundo vive sus vidas con poco conocimiento de lo que pasa en las fronteras de este valle, nunca conquistado, y suele referirse a los vampiros que gobiernan la zona como los Siete Señores, confundiéndoles con el nombre de la cordillera.

Por supuesto, la realidad en el interior de la cordillera circular es muy distinta. Aquí se tiene mucho respeto por las formas, los correctos rituales y el nombre de las cosas. Un simple fallo en alguna de estas cosas puede significar la diferencia entre la vida, la muerte, o algo peor.

Dejarse una ventana abierta, sin su protección, caminar por la aldea inadecuada tras la puesta de sol, o invitar a la persona inadecuada a cenar puede ser tan peligroso como adentrarse en alguno de sus oscuros bosques, en las riveras de los ríos ocultos por las brumas, o en las cuevas de sus montañas y colinas.

Generalmente los Lores Vampiro no descienden de sus fortalezas, castillos y palacios en persona, suelen enviar a sus sirvientes a los valles para que les provean de todo aquello que necesitan y desean (no sólo doncellas o donceles, los clavos, la madera y la piedra, las armas, los libros, la comida para sus sirvientes vivos, ciertas comodidades y la tierra tratada con agua impía son bastante útiles, y hacen de sus pesadillescas vidas perpetuas una condena un poco menos desagradable), así que es habitual ver a sus enviados en mercados, tabernas, o reclutando jóvenes en los caminos.

Por supuesto, todo el mundo en Valle Sangre conoce la historia de los Siete Hermanos, que, movidos por la avaricia y la ambición, se entregaron a sangrientos rituales hasta convertirse en los inmortales no muertos que son hoy en día, sacrificando en su impía ascensión incluso a su madre y su padre, quienes, aterrados por los monstruos que habían creado, trataron de detenerlos.

Los hermanos y hermanas pronto se volvieron unos contra otros, y aunque algunas alianzas siguen vigentes, la desconfianza, las traiciones e incluso la guerra abierta entre varios de ellos han convertido sus relaciones y todo Valle Sangre en un campo de batalla oculto entre cada uno de los Siete Lores Vampiro y sus respectivos aliados (los constructos no muertos, las arpías stirge, los homúnculos libadores, y toda una cohorte de criaturas extrañas).

Cada Lord gobierna vigilante desde su palacio o fortaleza en uno de los Siete Señores, y desde ahí trata de extender su influencia sobre sus hermanos.

Valles de bosques oscuros donde lobos aullantes, y cosas peores, acechan a los tramperos y a los leñadores, ríos serpenteantes donde las doncellas pueden ser arrastradas a alguna de las cuevas anegadas del fondo por los vampiros de agua, parroquianos hoscos que miran por encima del hombro en las tabernas abiertas hasta el amanecer, único refugio para algunos.

Otras ideas

Valle Sangre puede ser utilizado en alguno de los mundos que hemos creado, como en Infinity Dungeon, donde la idea de Lores Vampiro en un mundo sin sol otorga a una nueva dimensión a la palabra terror.

No se me ocurre que pueda ser utilizado en Black Hammer, con la Plaga asolando el mundo fuera de las ciudades, ni en Etheria, el hogar de los Reinos Dragón, aunque claro, siempre se puede reservar un valle apartado al que los personajes draconianos recaban por error, y conociendo que hay cosas que incluso los dragones deben temer.

Otra idea que me viene a la cabeza, y que quizás queráis utilizar para hacer una partida algo más original es la de utilizar una raza especial de vampiros. Quizás los ritos que usaron provenían de un lugar lejano y les convirtió en vampiros orientales, o inventar algo más extraño todavía.

Por ejemplo…utiliza los clanes de vampiros de Vampiro Edad Oscura en una partida de D&D, quizás te cueste un poco adaptar las reglas, pero puede darle un sabor interesante a la partida.

O algo todavía más extraño. ¿Recordáis la estupenda película de Kung Fu contra los siete Vampiros de Oro (sí, son siete también, el Siete es un número mágico, reconocedlo, los Ocho Vampiros no queda tan bien, pero vamos, a vuestro gusto). Bien, si recordáis esta película recordaréis el épico enfrentamiento entre Van Helsing  y Drácula, y sus respectivos aliados, los hermanos expertos en kung fu y los siete Vampiros Orientales de Oro. si no la has visto, ya estás corriendo.

Bien, ¿y si los Siete hermanos vampiro fuesen una raza especial de vampiros? Vampiros metálicos, no siete vampiros de oro, sino un Vampiro de Oro, un Vampiro de Plata, un Vampiro de Bronce, un Vampiro de Hierro, uno de Mercurio, uno de Cobre y quizás uno de Platino, o de Latón  o de otro metal.

Quizás una parte del plano elemental de la Tierra o del Mineral penetró por un cataclismo en el de la Energía Negativa, y el ritual de creación vampírico que los creó se vio influido por ello.

Podrías darle a cada uno de ellos sirvientes y poderes únicos, quizás golems o constructos de esos metales a su servicio, o quizás la posibilidad de invocar mephits, elementales o sirvientes de poderes metálicos. Siempre he querido escribir una historia sobre un minotauro de piel dorada o plateada, y quizás quede mejor darle aspecto metálico a estos vampiros ¿qué os parece?

Tal vez el metal del que toman su poder, les confiere también una gran debilidad, algo único, tan dañino para ellos como la luz del Sol. El de Hierro y sus servidores, por ejemplo, podrían morir si se exponen a agua corriente, el de Plata si se ven encerrado en una estructura de madera de haya o roble, etc.

Dales un trasfondo también a los Siete. Quizás Lamila, una de las hermanas, era una depredadora sexual antes de convertirse y añora esa faceta de su antigua vida, tratando de recuperarla por los medios más extraños. O Hecaton, el hermano menor, que desea volver a ser humano, y ha conseguido los medios para serlo, pero no se atreve por miedo a sus hermanos y a sus propios sirvientes, por lo que trata de encontrar la forma de romper el ritual que les condenó a todos.

Y dales sirvientes chulos, o consortes. Una de las mejores cosas de la película Van Helsing es, por supuesto, nuestra Elena Anaya. ¿Por qué no pensar que los vampiros han tratado de conseguir poder con extrañas alianzas? La consorte de Ludmiel, el gemelo de Lamila, es una sirena carroñera, y juntos han traído al mundo a los vampiros acuáticos, una especie de sirénidos no-muertos que moran en recovecos de ríos y lagos. O la legendaria Guardia de Piedra, un conjunto mágicamente animado de víctimas de la medusa Palaria, aliada y amante secreta de Ulrike, la hermana mayor del clan.

Inventa también lugares especiales. Quizás Ernion y Regadis, dos de los hermanos menos beligerantes entre ellos, y más débiles, han establecido una alianza, y como muestra de ello han creado en una montaña menor, los Salones del Acuerdo, un majestuoso conjunto de salas, puentes y habitáculos colgantes donde sus respectivos aliados, los elfos oscuros y los Illicidos negocian pactos secretos entre ellos, con sólo el vacío bajo sus pies.

O quizás Hecaton ha creado un Pozo de Almas en las profundidades de su montaña, defendido por sus mejores sirvientes, pues el Pozo se ha convertido en un artefacto que recoge las almas de los muertos en Valle Sangre para ser utilizadas en el ritual que insuflará la vida en los hermanos de Hecaton y sus sirvientes. Si el hecho de recolectar las almas de los difuntos condena a los fallecidos a un limbo eterno no parece ser algo que le importe mucho al Lord Vampiro.

 

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