Los 80 molaron, molaron mucho, incluso para los niños de diez o doce años, La Bola de Cristal, la música, El Planeta Imaginario, Heidi, V, David el Gnomo, La Nave Tierra, los tebeos de los Transformers, y las películas, Terminator, Robocop, Rambo, los Gremlins…y tantas y tantas otras cosas que nos forjaron tal y como somos.

Cada uno de nosotros, de los que vivimos aquella época, seguro que destaca su propia canción, su propia película o serie…un fetiche que le retrotrae a la infancia.

Los míos están relacionados con mi amor por la Naturaleza, con los cómics y con la fantasía.

Y dentro de éste último, sin yo saberlo, a finales de los 80, ocupó un lugar destacado un extraño juego llamada Dungeons & Dragons. Digo sin saberlo porque por aquel entonces la mayoría de nosotros no sabíamos que esa serie maravillosa que inundó nuestros sueños de héroes, aventuras, magia, objetos mágicos y dragones estaba basada en un juego.

Sí, hablo de Dragones y Mazmorras.

Junto con la serie llegó algo que nos apasionó, a algunos, infinitamente más que los dibujos…sí, hablo de los libro juegos.

Esos pequeños pedazos de sueños donde eras un aventurero en mundos de dragones, monstruos y tesoros. Confieso que todavía sueño con ellos, con que salen nuevos libros y me sumerjo en sus páginas repletas de maravillas y aventuras.

Y en esos libro juegos había un anuncio de un juego, algo que no llegue a comprender, para mi desgracia, hasta años después. Era un anuncio del D&D de Dalmau, la caja roja.

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Nunca llegué a comprarlo, porque en aquellos tiempos no llegué a entender lo importante que era.

Por supuesto, durante el instituto leí libros, El Señor de los Anillos, Reinos Olvidados y la Dragonlance, que evocaban la magia del juego, pero no fue hasta que no compré los cómics de la Dragonlance y de AD&D de Zinco que empecé a vislumbrar las maravillas del rol. Después de ellos, llegaron Runequest, Cthulhu, el Señor de los Anillos.

Y después, en 1992, ya finalizando la influencia de los 80, una revista, Star Fiction, en el que anunciaban la publicación en castellano del AD&D.

Ansioso anduve meses, yendo cada día a la librería, hasta que por fin, un día, en el Corte Inglés, puse mis manos en El Manual del Jugador, al tiempo que descubría mi primera librería especializada, la All Stars.

Y así es como empezó mi andadura por los maravillosos mundos del AD&D, hogar de la magia y la fantasía.

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