Netflix sabe hacer buenas series, quizás ahora mismo es la mejor productora haciendo series a nivel mundial. House of Cards, Daredevil, Alias, Orange is the new black, Narcos, the Ranch, Marco Polo, Atelier…

Pero hoy quiero hablaros de su penúltima y diabólica maravilla: Stranger Things

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Stranger Things gustará a todos los públicos, pero sólo le sacarás todo el partido del mundo si viviste los ochenta o te encanta esa época y quieres conocer más del ambiente que se vivió en esos tiempos locos y convulsos.

La serie ya de por sí evoca a los Goonies, una película que, debo confesarlo, no me apasiona, pero sólo de forma ligera, por lo que para mí no es un inconveniente. Un grupo de chicos de un pequeño pueblo de Indiana, Hawker, que se ven envueltos en un misterio con la desaparición de uno de los miembros de su pandilla.

Y hasta aquí la normalidad, sabéis que no puedo evitar los spoliers así que si no queréis, no sigáis leyendo, pero la serie se sale partiendo de una premisa tan básica. Me he visto casi del tirón los 8 episodios de la primera temporada (espero que haya continuación).

Resulta que el pueblecito está al lado de un laboratorio secreto del Gobierno, de esos que, según los conspiranoicos,  durante la Guerra Fría trataban de mantener a los USA por delante de la URSS con experimentos secretos con LSD, proyecciones mentales, etc.

Pues bien, como no podía ser de otra forma, algo pasa, y durante uno de esos experimentos, el sujeto de los mismos, una chica llamada 011 (Once) llega a una especie de dimensión alternativa, un plano de la sombra terrible, y algo la sigue hasta nuestro mundo.

Aprovechando la confusión Once logra escapar de los militares, y conoce a la pandilla convirtiéndose en uno más de los chicos, en busca de su amigo perdido, mientras la cosa que ha escapado de la dimensión Del Revés, sigue cazando, y continúan las desapariciones.

En medio de todo buenos personajes, con los que te identificas, no sólo los niños, los hermanos mayores de los mismos, adolescentes bien construidos, o los padres, sobre todo el shérif Hooper, que de ser casi repulsivo al principio pasa a ser un héroe, no sé cómo han conseguido construir unos personajes tan sólidos basándose en estereotipos clásicos.

Malos malosos, ciencia ficción (la dimensión oscura está muy bien planteada y es hasta medianamente original), la música de los 80, un sabor clásico a Guerra Fría, y muchos, muchos guiños de los que hablaré al final.

Ah, y un final feliz, o casi, redondo, con varias tramas abiertas que (ésas sí) no las desvelaré, que prometen mucho para la siguiente temporada.

Todos estos elementos construyen una trama que te engancha, fácil de ver, con una bolsa de palomitas y que te secuestra y te mete en ella de la misma forma que el monstruo sin cara llevaba a sus víctimas a la dimensión Del Revés.

Pero desde luego, si viviste los 80´s en tu niñez o tu adolescencia tu comprensión/empatía de la serie será mucho mayor, y Stranger Things casi consigue hacerte creer que estás de vuelta allí. No sólo por los guiños que todos comentamos, ese comienzo de la serie jugando al rol, las bicicletas, la peluca de Once, las referencias frikis a La Guerra de las Galaxias. No, todo el ambiente de la serie lleva impregnado ese sentido de la maravilla que vivimos los que nos lanzamos a la vida en aquella época. Eran tiempos oscuros, difíciles, pero llenos de promesas y aventuras, como la misma serie.

Es algo que no pueden comprender quienes han nacido después (o eso creemos sus mayores), pero para nosotros la idea de un grupo de niños corriendo una aventura loca por los bosques enfrentados a militares y a monstruos es algo que entraba dentro de lo razonable, casi de lo deseable, en nuestras fantasías juveniles. Bebimos de fuentes como E.T., los Goonies, La Historia Interminable, mientras el mundo se oscurecía a nuestro alrededor (El Sida, las drogas, las armas nucleares, golpes de estado, el terrorismo…) y poco a poco, vimos cómo el mundo parecía volverse un poco más luminoso, y sentimos que podíamos hacerlo todo. Y quizás teníamos razón, pero llegaron los 90, y nos ablandamos.

Dejamos los sueños para sumergirnos en la realidad, estudiar, labrarnos un futuro…como todas las generaciones, sí, pero nosotros veníamos de muy abajo, al igual que nuestros padres, y creo que no nos sentó del todo bien el bienestar de los 90.

Quizás por eso me gusta Stranger Things, no sólo porque me devuelve a mi infancia, y a los mitos de aquella época, ni por su trama, ni porque sus protagonistas sean roleros, quizás lo que me llama la atención de esta serie sea que, al contrario que nosotros, que hicimos el viaje del mundo de las infinitas posibilidades y los oscuros sueños al de la luminosa y triste realidad, los personajes de la serie hacen el trayecto contrario.

De una realidad segura (y gris) descienden de una forma totalmente natural a un mundo de oscuros sueños, terribles misterios e infinitas posibilidades, y quizás, sólo quizás, nosotros bajemos con ellos y descubramos las cosas que dejamos guardadas en una cajita en nuestro corazón.

Adelante, ved la serie, y al final de cada capítulo, cerrad los ojos, respirad profundamente, y abrid esa caja para que lo que guardásteis en su interior salga…no puede ser mucho más terrible que el Cazador de la Dimensión del Revés ¿o sí?

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