Lo siento, pero esta oleada de holocracia rolera no va conmigo ni con mi forma de escribir.

La holocracia es un sistema de gestión sin jerarquías, con estructuras horizontales y flujos naturales, con mucha democracia interna y feedback continuo. En el mundo del rol se está poniendo esto de moda, y aunque no me parece una mala opción para gestionar un juego, al igual que el desing thinking, no va con mi forma de ser.

Supongo que si alguna vez hago un crowdfunding o un Patreon, preguntaré y pediré feedback a los mecenas…buff, no, para qué nos vamos a engañar. Soy de la vieja escuela, sé lo que quiero escribir, lo que me gusta y escribo para los que tienen los mismos gustos que yo, y una opinión contraria (o miles) no me van a hacer cambiar de idea.

Y es que yo creo que así es cómo debe ser el acto creativo. Al menos, el mío. Seguro que si preguntas a mil personas consigues algo que agrade más, o no, pero lo que salga tenderá más a estar en la media, mientras que un acto de creación solitaria tiende más a los extremos, donde está la verdadera innovación. A veces esto es bueno y otras veces, malo.

Pero permite la innovación.

Quizás en eso yo sigo más el antiguo método de creación, propio de empresas como Apple o Tesla, y pienso sinceramente que lo que es bueno para otros no tiene que ser bueno para mí. Lo que permite crear juegos sólidos mediante la colaboración, a mí me asfixiaría y me impediría crear algo verdaderamente innovador.

Un ejemplo, si os pregunto de qué criaturas debo poblar un Dungeon bajo una ciudad de tamaño grande a la mente de todos nos vienen hombres rata, kobolds, beholders, drows, o lo que sea. Quizás alguien dé ideas novedosas, pero es posible que éstas se pierdan o sean desechadas por la mayoría (además de hacerme perder un tiempo que no tengo). Es más difícil arriesgarse cuando escuchas una voz frente a muchas.

En su lugar, si quiero hacer algo innovador, trato de hacer uso del pensamiento paralelo. Por ejemplo, estoy viendo a mi mujer mirar kimonos por internet a mi lado, y se me ocurre que quizás eso podría utilizarse en la partida. Viene a mi mente el prostíbulo de la magnífica película “El hombre de los puños de hierro”…¿y si lo que habita en las alcantarillas de la ciudad no es una cuaderna de monstruos, sino un gremio de prostitutas y pícaras que está tramando apoderarse de los bajos fondos de la ciudad?

O quizás vea en la tele, como veo, un barrendero. ¿Sería posible que un miembro del sistema de limpieza del alcantarillado de la ciudad haya estado criando pequeñas bestezuelas abandonadas por los ciudadanos en dichas alcantarillas y ahora éstas comienzan a salir de paseo por las noches? Un joven hipogrifo que creció demasiado, una sirena carnívora, un grupo de arenosos….todos ellos son protegidos por su cuidador, quien no dudará incluso en asesinar a quienes amenacen a su familia. ¿Lograrán los personajes llevar a las desvalidas criaturas, incluso a eso que se parece tanto a un dragón de Bronce, a un hogar seguro?

O tras tantos años de magia, pócimas y ungüentos arrojados a las alcantarillas por los gremios de magos, las alcantarillas han cobrado vida, y empiezan a pensar como un ser vivo que se siente amenazó por los intrusos.

Por supuesto que con este proceso muchas veces se te ocurrirán ideas estúpidas, o que otro ya haya desarrollado, nadie puede leer todo lo que se ha escrito de cualquier tema, pero sinceramente creo que hay muchas más posibilidades de lograr algo verdaderamente nuevo si no dejas la innovación y la creatividad ni a grupos de control, ni a encuestas ni a opiniones de cientos de personas.

Como decía Jobs que dijo Henri Ford sobre al creación del automóvil: “si hubiese preguntado a mis clientes sobre lo que querían hubiesen dicho, un caballo más rápido”.

Yo no quiero daros un caballo más rápido, sino algo espantabulosamente nuevo cada vez que escriba. A veces lo conseguiré, a veces fracasaré y otras, por falta de tiempo, sólo lograré transmitiros una breve pincelada de lo que quiero que sintáis.

Así que, perdonadme si no os pregunto qué tipo de caballo queréis, y lo elijo por vosotros, yo siempre me decanto por el que come carne.

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