Hablando en plan de broma sobre ideas de aventuras nos ha venido una idea para una megacampaña, el tarascocalipsis. Ya podéis imaginar de qué va la cosa.

Bien, partiendo de esta premisa, os dejo una idea para una campaña basada en estos simpáticos animalitos. Si creéis que tal campaña, obviamente para personajes de niveles épicos, como a mí me gusta, sería aburrida, os recomiendo leer este otro artículo que escribí al respecto de la criaturita.

El Tarasconomicon

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Pero vayamos al lío. Resulta que los dioses han metido la pata. No se trata de que haya una competición a ver quién putea más a su mundo de fieles, sino una metedura de pata desintencionada, pero de consecuencias catastróficas para el multiverso.

Se encontraban en una de esas fiestas orgiásticas a las que están tan acostumbrado los dioses, esas en las que olvidan sus diferencias y todos los panteones, dioses solitarios, archidemonios y personificaciones divinas se reúnen en un mundo del tamaño de una estrella y se dejan llevar. Numerosos dioses, engendros dirían algunos, han nacido como resultado de esas fiestas, e importantes decisiones que han marcado el destino de los mortales han dependido más de una apuesta o de un regalo desafortunado que de una cuidada planificación.

Pues bien, resulta que un día los dioses se pusieron creativos, y decidieron hacer lo que nunca se había hecho. Un Concurso de Terror.

Los mortales disfrutan con las obras de teatro donde el miedo es una parte importante, ¿porqué los dioses no podían tratar de experimentar algo similar? Claro, que para infundir el miedo a una asamblea de dioses y archidiablos se necesitaba algo muy especial y como no se les ocurría nada crearon una asamblea de sabios para tratar de resolver el problema.

Una asamblea de dioses de la Sabiduría es algo muy a tener en cuenta, probablemente haya más conocimiento por barba que en todas las bibliotecas del multiverso. Claro que ser sabio no es sinónimo de hacer cosas inteligentes. Alguno, intentando exculparles de lo que sucedió después, dice que algún dios bromista se infiltró en el cónclave, pero sinceramente, creo que es más un intento de desvío de la atención que algo a tomar en cuenta.

Pues bien, los Lumbreras, como desde entonces se les conoce, rebuscaron en antiguos pergaminos olvidados incluso por los padres de los dioses, indagaron en los sueños de los dioses muertos del astral, y al final, hicieron una lista. Los dioses más aterradores que habían existido en el multiverso anterior a éste, el conocido como Multiverso Primordial, fueron traídos por diversos medios, para ver cuál daba más miedo al cónclave de dioses.

Otro día os hablaré de las aventuras que los enviados y avatares de los dioses tuvieron que correr para lograr rescatar del pasado a estos simpáticos invitados.

Entre los muchos que estaban en esa lista y desfilaron ante sus “anfitriones” para después ser liberados y partir (¿por qué deberían preocuparse los dioses por dejar sueltos a sus hermanos si estos deberían estar agradecidos por devolverles a la vida?).

  • Cratos, el dios de la Muerte muerta, el asesino de la Muerte.
  • Tranatophosis, el legendario dios selva del Olvido, un ser viviente del tamaño de una selva gigantesca que convertía la luz solar en olvido y entropía, en un proceso contrario a la fotosíntesis.
  • Darlan y Clerian Cobe, los semidioses del tiempo acelerado, hermanos enfrentados para siempre, el uno, tratando de acelerar el tiempo y disolver con un big rip los universos en la nada, el otro, intentando crear un big crunch acelerado haciendo retroceder el tiempo hasta que todo se fusione y desaparezca. sus luchas han matado más universos que ningún otro dios.
  • Gesthidra: la diosa caníbal de las hidras y los dracos que se alimenta de sus propios hijos.
  • Amatria: la madre de las asesinas pasionales, patrona de cada mujer que arrebata la vida de su pareja durante los momentos de pasión.

Bueno, son sólo algunos de los que visitaron esos días los palacios y salones de los dioses. Motivo de burla y terror nada reverencial en los panteones y, al cabo, repudiados y expulsados por sus “rescatadores”.

Pero quién hubiese ganado sin duda el concurso, si la cosa no se hubiese ido de madre, hubiese sido Telmantera.

Algunos dioses la describían con el aspecto de una anciana andrajosa y terrible, de cuyos harapos colgaban telarañas milenarias donde colmenas de arañas gigantes anidaban, otros, como una virginal joven de cabellos negros cuyo sexo parecía atraer las miradas y la arrebatar la razón y la noción del tiempo a quien los contemplaba. Otros dicen que parecía un dragón cadavérico, o una mole de carne rocosa del tamaño de una cordillera, un lago de pesar…

Quizás cada uno veía aquello que más le aterraba, y nadie contempló realmente su verdadera forma. Lo que a nadie se le escapó fue su auténtica naturaleza, el nombre de Telmantera, Madre de Tarrascas lo decía todo.

A su paso, la diosa primordial rebosaba fertilidad y hambre eternas. Sus huevos, o pústulas, como las dieron en llamar algunos, eclosionaban estas terribles criaturas a una velocidad aterradora. Telmantera se alimentaba de los mundos que sus hijos devoraban. De haberla dejado tiempo suficiente hubiese devorado la esencia vital del multiverso hasta convertirse en un terror sin límites. Los Lumbreras no habían descubierto eso, o ella había sabido ocultar muy bien sus pistas y sus pecados.

Pronto la fiesta terminó y fueron necesarios los esfuerzos combinados de los numerosos dioses y el sacrificios de varios de ellos para expulsarla de nuevo al lugar de donde la habían sacado.

Imaginaos el shock para los dioses que descubrían su propia mortalidad a manos de semejante Bestia.

Telmantera, expulsada, juró venganza y la muerte de sus “sobrinos”, y dejó un último regalo. En sus últimos momentos, regó con su sangre los cielos del multiverso, y cada reguero de su sangre se dispersó por él. De cada gota, brotó una miríada de huevos, como un collar de perlas sangriento, que vagabundeaba a la deriva hasta encontrar un mundo que parasitar.

Cada vez que uno de los “Regalos de Telmantera” encontraba un mundo lleno de vida, caía sobre él, dispersándose por el mundo, y haciendo eclosionar una miríada de tarrascas. Cada una, alimentándose de la energía vital del lugar en el que caía…volcanes, océanos, bosques, páramos regados de sangre, conforman tarrascas de características únicas de cada mundo. Moldeadas por la esencia vital única de cada mundo, vimos nacer tarrascas de fuego frío, de vacío, engendros de hielo negro, colosos abisales…

Mundo tras mundo devastado, devorado, alimentando a una exiliada Telmantera, que reúne fuerzas para romper las barreras que la impiden volver al multiverso desde su actual prisión en el Multiverso Primorcial Muerto.

Y por desgracia para ellos, uno de los mundos afectados por los hijos de la Bestia es el mundo natal de los personajes.

¿Conseguirán los personajes salvar su mundo de la plaga de Tarrascas? ¿Intervendrán los dioses, quienes cada vez están más aterrorizados, para ayudarles? ¿O morirá el mundo que les vio nacer consumido por el ansia de la Diosa Primordial?

Quizás lo descubramos más adelante.

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