Y no me refiero a Planescape de D&D ni al Multiverso de Pathfinder (que sabéis que los adoro). No, me refiero a llevar las reglas de la fantasía a los demás mundos del sistema solar, o a otros sistemas solares del universo fantástico.

Sí, hablo del “Spelljammer” de D&D y del “Distant Worlds” de Pathfinder (y por supuesto, aunque no es lo mismo, tengo ganas de ver el Starfinder de Paizo).

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Pero volvamos al tema.

Cuando juegas en un mundo de fantasía, juegas con unas reglas más o menos conocidas, pero cuando juegas en el espacio, o en los planos de los dioses y demonios, las cosas cambian. Las reglas, lo conocido, deja de tener sentido, y puede pasar cualquier cosa.

Es más, la inmensidad de un mundo de fantasía, con sus vampiros, imperios, selvas, dungeons, dragones, valles, montañas, simas insondables, etc. todo esto, se queda pequeño cuando sales de tu atmósfera (o esfera de cristal) y comprendes que hay otros muchos mundos como el tuyo.

Imagina ahora la cantidad de fantasía e imaginación necesaria para idear docenas, cientos de mundos con reglas diferentes, pero igual de inmensos (o más pequeños o más grandes) que el de los personajes. Imagina idear sociedades evolucionadas en ausencia de gravedad, o en mundos gigantescos gaseosos viviendo en ciudades sostenidas por magia en las capas altas de un trasunto de Jupiter o Saturno.

Imagina cómo serían las especies nómadas, o las bestias gigantes que habitan entre los cinturones de asteroides, dormitando hasta que un navío se les acerca.

Puede que no sea el más purista de los mundos de fantasía, pero me encantan las posibilidades que esta vía de escape ofrece para expandir la imaginación y para afectar a los mundos hasta ahora más o menos estables.

¿Cómo sería la llegada de una especie extraterrestre a un mundo de fantasía? Algo alienígena, no con una tecnología superior, sino con una magia mucho más extraña que la que conocen hasta ahora los archimagos del mundo.

Podemos imaginarlo, de hecho, vamos a imaginarlo, pero será en otro artículo.

Mientras tanto, dejad volar vuestra imaginación por los vacíos que habitan entre las estrellas.

 

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