Despierta, estás soñando.

Te engañaron para que pensases que tu triste realidad es La Realidad, que los sueños en los que moras son tu vida, y que los mitos, las historias, no existen, que nunca existieron.

Los mitos viven entre nosotros, y cuando digo nosotros, no me refiero a ti y a mí, si no en el lugar donde vivo. Pero ya llegaremos a eso.

La realidad, la verdad, es mucho más elusiva, no se puede aprehender mirando, tocando, oyendo o pensando. Quizás sí oliendo, pero casi nadie le presta atención a su olfato, excepto los perros. Pero ellos ya saben cuál es la auténtica realidad, y por eso, sabios y bondadosos nos cuidan.

No trates de entender lo que te estoy contando, tu mente lo rechazará de plano. Pensará que, como tantas otras cosas que has oído, leído, visto o soñado, mis palabras no son sino ficción. Y en cierta forma, así es, pues sólo la ficción es auténtica, y tu vida, nada más que una ensoñación.

Sólo hay dos formas de despertar del sueño. Paradójicamente, la primera es precisamente soñar. Soñar en un sueño te devuelve a la realidad. Al caer en los brazos de Morfeo, las tinieblas del olvido se desvanecen, y recuerdas.

La otra forma es vivir en la Ciudad. No me refiero a una ciudad cualquiera, me refiero a La Ciudad.

Madrid.

Como te habrán contado, pensarás que Madrid ha sido fundada hace poco más de mil años, ¿no? Te equivocas. Madrid ha existido siempre, y siempre existirá. Lo hizo antes de que comenzase el tiempo, y lo hará cuando Todo, incluso la Historia, termine.

Es anterior al hombre, al mundo, e incluso a los dioses. Madrid, la Ciudad Eterna. Madrid, el Sueño del Despertar. Madrid, Pilar del Cielo, Roca del Limbo, Lugar del Tránsito. Madrid, la Ciudad de las Sombras.

A tus ojos, e incluso a los de sus habitantes más apresurados, la ciudad podría parecer una urbe más, de tantas, que rasgan la tierra. Pero para quienes saben observar, y se paran a hacerlo, Madrid tiene un todo especial, un ambiente único, que pronto se desvela en mágico. La ciudad está impregnada por una mística invisible que, sin embargo, se siente, que penetra en sus habitantes, y toca a sus visitantes. Madrid te posee, sin que seas consciente de ello, hasta el punto de volverte suyo y de ser incapaz de escapar de su influjo, por muy lejos que vayas.

Yo he visto Madrid en todo su esplendor inexplicable.

Y a pesar de toda su grandeza, y de todas sus bajezas, no me resigno a que la Historia de la Ciudad, quizás una de las pocas que merecen la pena ser contadas, siga manteniéndose en el Olvido.

Así que voy a ayudaros a despertar, a recordar lo que habéis olvidado. Que la Magia existe, en cosas pequeñas y grandes, que los mitos viven en Madrid, y que los sueños emanan de ella para tratar de despertar al mundo.

Con este blog quiero contaros lo que he descubierto, durante mis años de idas y venidas por los callejones, los antros, los museos, los parques y las azoteas de esta ciudad. Quiero narraros la historia de los Tres Reyes Magos devoradores de niños, el origen y el final de los Dioses de los Cuentos, leyendas como la de la Ciudad de Abajo, la de las escaleras del Cielo, el romance del Viento y el Retiro, el día que Lucifer se enamoró de un cuadro y un libro, la verdadera historia de Don Quijote, el cuento de cómo se compuso la canción más hermosa del mundo, y de cómo se la encerró en un arcón para que no hiciese más daño.

También quiero contaros la historia de cómo Silvia llegó a Madrid para comerse le mundo y de cómo casi lo consigue, literalmente, y la de Juan y su amor por las mariposas, y la del Vampiro de la buhardilla secreta, y la casa del árbol invisible, y tantas otras mágicas o mundanas, que componen el tapiz que cada día se teje en la Ciudad.

Quiero que sintáis la magia que yo siento cada día, pero no quiero que creáis que tengo todas las respuestas. No sé porque Madrid es así, si fue elegida hace universos para representar la Magia o si simplemente siempre ha sido la fuente de los sueños.

Lo que sí sé es que, da igual que me creas o no, que pienses que su magia existe, o es sólo un mito, el día que Madrid entre en tu vida, jamás querrás que salga de ella.

Así que déjame, con este modesto tablón de historias, contarte los Cuentos de Madrid, la historia de sus noches y sus Sombras.

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