El nivel 37 se encuentra dividido en dos secciones. Su perímetro, con un radio de menos de dos millas, es uno de los más pequeños de la Fortaleza, pero aún así es uno de los rincones más importantes del dungeon.

Una de las dos secciones (la 37b) ha sido colonizada por una tribu de kobolds que malviven en ella alquilando sus miembros a fuerzas de otros niveles como mercenarios.

Su rápida tasa de reproducción facilita esa especie de política de arrendamiento de carne de cañón, y les permite comprar armas, objetos y alimentos que no pueden obtener en sus habitaciones de cultivo de hongos y cría de ratas.

Sus fuerzas son suficientes como para mantener seguras las escaleras de acceso que existen a los niveles 36 y 38, y sus posesiones tan magras como para no representar ninguna tentación de invasión para sus vecinos más cercanos (entre los que se encuentra un grupo de Caballeros Negros que dominan tres niveles completos en los niveles 47, 48 y 52, un amigable conjunto de elementales de roca que practican una extraña magia de la piedra y crean impresionantes obras artísticas, y una maga loca).

También tratan de mantenerse alejados de la otra parte de ese nivel.

Uno diría que en el nivel 37b los kobolds consiguen algo razonablemente parecido a la felicidad (para una criatura así, claro), con un entorno no demasiado inseguro, la posibilidad de ir a la guerra cuando son reclutados, de criar a sus familias y de vez en cuando un buen guiso de rata especiada.

Pero no estamos aquí para hablar de ellos, ¿no?

El nivel 37a es muchísimo más interesante. No por sus habitantes, pues sólo moran en él unos golems guardianes demasiado serios como para que pocos, y desde luego no los kobolds que comparten el nivel con ellos, quieran saber nada de lo que protegen.

De vez en cuando una partida de aventureros penetra en el nivel, tratando de encontrar algo valioso en él, por desgracia para ellos, sólo la muerte aguarda en sus pasillos y salones, pues es lo único que encontrarán allí.

Eso no quiere decir que muera todo el que entra en el nivel, sino que, literalmente no hay nada más que encontrar. El nivel 37a, que en sus tiempos fue la guarida de un poderoso cadáver errante, ha sido saqueado tantas veces que todas sus puertas secretas, sus cajones ocultos y sus misterios han sido ya descubiertas, abiertos y desentrañados.

Los golems realmente sólo siguen protegiendo el laboratorio del archimago muerto, cayendo a manos de los aventureros y reconstruyéndose una y otra vez, por sus instrucciones, no porque haya nada que guardar.

Entonces, ¿qué hace tan especial este nivel?

Me temo que una única cosa. Ese nivel vio el nacimiento de Soberana de Almas, la Canción de la Unidad.

Soberana de Almas tiene su actual hogar en el nivel 2.379, y desde él domina casi una veintena de niveles de la Fortaleza, y continúa expandiéndose de forma alarmante (para el resto de los habitantes de la Fortaleza).

Tanto es así, que varios señores del dungeon han unido sus fuerzas, y aparcado sus diferencias, para montarle una oposición decente, que ralentice su expansión. De momento han conseguido frenarla, pero saben que necesitarán ayuda para contenerla.

Soberana de Almas, ha conseguido tal poder que ahora mismo puede considerarse un Poder dentro de la Fortaleza, y que extiende sus tentáculos hasta otras partes del mundo de Infinity Dungeon.

Nada tendría mucho de especial esto si no fuese por un hecho muy simple pero sorprendente. Soberana de Almas es una espada.

Forjada por el cadáver errante propietario del laboratorio del nivel 37a como un arma mágica personal, su afilada, ondulante e intrincada hoja no era ni una ínfima parte de lo compleja y poderosa que era la personalidad que la animaba.

Poco tiempo tardó Soberana en darse cuenta de que su propósito, el fin para el que había sido forjada, era mucho más difícil de cumplir si seguía atada a su propietario.

Éste, pese a haber sido un archimago poderoso y sabio en vida, y tener cientos de años de experiencia con la magia incluso después de su muerte, había cometido un error fatal. La red de encantamientos anidados que había ideado para darle poder y vida a su espada tenía como propósito servirle para subyugar más a los súbditos de su reino en otro rincón de Infinity Dungeon, de tal forma que no huyesen ante las hordas de elfos oscuros y khaeremitas que le acechaban. Esperaba que blandiendo su hoja mágica lograría instaurar el orden en las filas de sus ejércitos y pudiese así plantar cara a sus enemigos.

No fue así. Soberana de Almas comprendió que había sido creada para instalar el Orden y la Unidad, y que la limitada visión de su creador y por entonces propietario le impediría alcanzarlo. Así, traicionó al cadáver, y sus filas, perfectamente ordenadas y controladas por Soberana, se volvieron contra él.

Éste, perdido ya su sueño de ambición para siempre, huyó a su laboratorio secreto, y así fue como Soberana de Almas volvió a la Fortaleza de los Vientos Sollozantes, donde traicionó a su propietario, controlando a los golems del laboratorio, quienes se volvieron contra él.

Comprendiendo al fin  horrorizado que la hoja ondulada de Soberana había sido la causante de su caída, y antes de ser destruido por los puños de los golems, el cadáver arrojó la espada por uno de los pozos de desperdicios que recorren toda la Fortaleza.

Y así fue cómo Soberana de Almas llegó a sus actuales dominios.

Allí, mediante su poderosa magia, no tardó en controlar docenas de servidores que pasaron a formar parte de ella. Pues su destino es, para ello fue creada, traer el Orden y la Unidad.

Su poder se ha incrementado con cada criatura que subyuga, y desde su actual trono de zafiro y amatista, donde reposa clavada, controla varios niveles de la Fortaleza, cantando canciones de paz y subyugación a sus súbditos.

Son estas canciones las que le ayudan a controlar su dominio, y todo el que las oye es tarde o temprano sometido a Soberana de Almas, la espada de la Unidad. Y cada día, gracias a sus súbditos, y a los Orbes Negros que amplifican el alcance de su canción, el llamado Imperio de la Unidad, crece.

Los Lores de la Fortaleza que se le oponen han ideado un artilugio, una tiara plateada, que impide a Soberana poseer la mente, o al menos, permite resistir su influjo mucho más tiempo, pero esa, amigos, es otra historia, y me estoy adelantando.

Pasaremos a ella cuando lleguemos a los niveles dominados por la Canción de la Unidad.

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