Punto de partida y de llegada para los viajeros que SABEN.

Es la Ciudad Invisible, el lugar de encuentro de cansados viajeros que recorren el mundo en busca de maravillas, y que cuando regresan a esta ciudad, que es el origen de todo, acuden a recibir consejos, o a recabar o vender información de otros viajeros profesionales.

No hay mejor lugar para conocer los secretos de los rincones más recónditos del mundo, y entre las guías que pueden consultarse se pueden encontrar auténticas joyas de referencia como el Catálogo de las Mil Ciudades de Erns Zigola, escrito al finales del siglo XIX, pero que todavía desvela muchas de las maravillas que hay en las principales ciudades del mundo. Maravillas vetadas para los hombres y mujeres corrientes, y sólo reservadas para quienes están dispuestos a asumir que desentrañar los secretos que subyacen la naturaleza de las cosas, de la realidad, conlleva un cierto grado de riesgo y de locura.

Obviamente no todo el mundo tiene acceso a estas guías, pero las propietarias del lugar, de cuyas aventuras os hablaré otro día más propicio, no siguen un criterio lógico para permitir el acceso a la trastienda donde los guardan. Se han dado casos en los que, sin motivo aparente, han permitido la consulta de una de sus guías secretas más preciadas a completos desconocidos, o se lo han negado a parroquianos habituales.

Ellas sabrán por qué lo hacen.

El ambiente es bueno y tranquilo, como se esperaría de un sitio que se precia de ofrecer reposo y tranquilidad a quienes viven en medio de la tormenta.

Sus famosos cafés y tartas, conviven con una carta más selecta que tampoco es de acceso público. Tartas de café de Madagascar, Granizados de hielo glaciar, el legendario café dulce de Nepal… El acceso a esos manjares únicos tampoco es abierto, ni puede pedirse, pero no te extrañe si en lugar de lo que has pedido, alguna de las chicas te ofrece algo que no esperabas, ya que probablemente será la primera y la única vez que lo pruebes, en toda tu vida y en cualquier lugar del mundo no volverás a saborearlo por mucho que busques.

Al igual que con las guías de viaje secretas, tampoco se conocen los motivos por los que alguien del personal decide que lo que tú necesitas es precisamente esto. Intuición, un presentimiento, la posibilidad de ofrecer una revelación, da igual, pues rechazarlo cuando ha sido ofrecido libremente es considerado una ofensa, y nadie quiere que entre los Viajeros del mundo se corra la voz de que eres irrespetuoso ¿no? no cuando puede que necesites la ayuda de alguien del gremio en alguna situación problemática en un país lejano.

Bien, sea como sea, La Ciudad Invisible ofrece un lugar de encuentro para los madrileños y los viajeros mundanos, y un punto clave de preparación y descanso para aquellos versados en la magia de la ciudad y del mundo.

No deberías perdértelo si pretendes, como yo, desentrañar los secretos de la Madrid, ciudad de Noches y Sombras.

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Enlace a la web de La Ciudad Invisible

http://www.laciudad-invisible.com/

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