Una estructura tan colosal como La Fortaleza del Viento Sollozante tiene que tener detrás una infraestructura que la mantenga en funcionamiento. Y quien fuese que la construyese, pensó en ello.

Niveles completos dedicados al almacenaje o la cría de animales y hongos, forjas de armas que vierten el sobrante hirviente por conductos de desahogo, y los famosos puentes como punto de suministro desde el exterior, forman parte de esos “servicios” básicos.

Pero existe una estructura curiosa que suele ser bastante ignorada por sus visitantes, y sin la cual sus habitantes tendrían serios problemas, los llamados canales verticales.

Este sistema de alcantarillado vertical atraviesa la fortaleza en varios puntos estratégicos, permitiendo arrijar por ellos basura, escrementos e incluso cadáveres.

Por supuesto, enormes pilas de basura se acumulan al pie de la fortaleza, cientos de metros bajo su último nivel, y por descontado también que se ha creado un sistema de carroñeros que subsiste exclusivamente gracias a las “aportaciones” del mundo de arriba.

Los canales verticales sin de tamaños diferentes, permitiendo en ocasiones el paso de seres de buen tamaño. Y esto, unido a su omnimoda presencia tras los muros de toda la fortaleza, permitiría a seres y aventureros sin escrúpulos (y sin sentido del asco ni del olfato), acceder a niveles que de otra forma les estarían vetados. Si logran sobrevivir a los propios canales, claro.

Por último, y antes de dejar por hoy mi tarea de Cartografista, me gustaría mencionaros, por si no lo habéis pensado vosotros mismos, que hay alguien (algo, dirían algunos) que mantiene desatascados los canales verticales, por supuesto.

Así que otro día os hablaré de esas simpáticas, peligrosas y omnívoras criaturas llamadas krikri.

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