Carcosa, La Ciudad de la Noche del Alma, allí donde nacen y mueren los sueños, convirtiéndose en pesadillas no-natas.

Carcosa, la fuente de la eterna muerte, y el nacimiento de la verdadera vida.

Carcosa es un no lugar, y al mismo tiempo, es EL LUGAR.

La legendaria ciudad de Carcosa se ha presentado durante siglos a artistas, creadores e inspiradores, tratando de colar en nuestro mundo pequeños fragmentos de su ser, hasta el día en que El-Ellos, despierte, y se haga presente de forma completa ante nosotros.

El Rey Amarillo, el Sin Nombre, la Muerte de las Mil Máscaras, el que Yace Eternamente, no son sino proyecciones de Carcosa, sus constructores y al tiempo sus creaciones más renombradas, que adentran sus tentáculos y sus llamas en el mundo para lamer la vida y corromperla, o purificarla de lo sano y el orden. Para sentir nuestro aliento y exhalarnos el suyo directamente al rostro, llevándonos de lleno a los rincones terribles de la mente, el alma y el corazón. Mostrándonos la realidad tras el velo de la Luz que nos protege de nuestra propia ignorancia.

Nadie puede llegar a Carcosa, pues todos estamos ya allí, y nadie puede salir de Carcosa, pues no hay salida. Esto que estás leyendo no es sino una expresión de una faceta de un callejón de una pesadilla de La Ciudad, como todo lo que te rodea.

¡Si comprendieses lo que te rodea!…aquello que pocos como yo vemos, que atisvamos entre las esquinas, acechándonos en las sombras, o riéndose a plena luz…¡si supieses una pequeña parte de la verdad! quizás te volverías tan loco como yo me he vuelto.

Nadie en su sano juicio escribiría este blog, nadie que siguiese viviendo en las sombras de la ignorancia podría redactar estas palabras, pues sólo los que han visto la luz negra y retorcida de Carcosa, sólo aquellos que han comprendido el terror de El/Ellos, la locura del Caos Reptante, la Maldad del Rey Amarillo, pueden ver lo que se esconde detrás de los actos de los hombres.

Sólo los maldecidos por la visión de las enredaderas retorcidas, las pústulas sangrantes y los tumores pulsantes de La Ciudad, comprenden los horrores que hay tras los actos más depravados de la Humanidad, así como tras de los más nobles.

Porque Carcosa tiene dos caras, el Bien y el Mal, y aunque estos no existen como tales, sino que son la expresión de los deseos de los habitantes de La Ciudad, puedes encontrar Su presencia en los actos bien intencionados tanto como en los peores ejemplos de comportamiento humano.

Es quizás mi necesidad de comprender a qué se debe la Existencia, no de Carcosa, inmortal e imperecedera, sino de nuestra propia realidad, que trata de ocultar la suya, sin conseguirlo, lo que me lleva a redactar este blog. O tal vez es un intento de sacar fuera de mí el horrible cáncer que es el conocimiento de la podredumbre, el cuál, una vez anida en el alma de un hombre, una vez planta su trémula semilla en su corazón o su mente, crece y crece hasta destruirle y elevarle, a menos que sea periódicamente extirpado como una locura imparable que sólo puede ser drenada. Una herida infectada de gusanos y huevos que nunca cura y has de cuidar cada día para que no te devore.

Aquí en este blog veréis los horrores que yo veo, y sueño, y los que otros muchos han visto y soñado, y en vuestra propia alma alojaré parte de la locura de Carcosa, para salvar lo poco que queda de la mía. Así que no puedo sino pediros perdón por el mal que os voy a causar, que cada palabra de este relato infinito os va a causar, y daros las gracias por morir un poco por mí cada día, para que mi mente pueda vivir/morir más lentamente.

Por supuesto que muchos de vosotros huiréis al leer estas palabras, desde luego yo no quiero engañaros y deciros que esto es un simple blog donde experimentar con las narraciones oscuras, como ya lo han hecho muchos otros antes. No quiero deciros que lo que aquí leeréis no es real, al contrario, es tan real como lo son vuestros propios corazones y mis propias palabras. No quiero que entréis aquí engañados, o que permanencias por ignorancia o por la falsa creencia de que nada de esto es real. Iros si ese es vuestro pensamiento, seguid viviendo mientras Carcosa se hace presente en vuestra ruin ignorancia, achacando los actos de locura o maldad a otra cosa que no sea vuestro propia ignorancia y pasividad.

Pero también sé que muchos de vosotros, más de los que lo admitiríais, queréis saber todo sobre este lugar negro del alma del mundo, sobre la ciudad que ahuyenta la esperanza, y sus habitantes terribles que acechan vuestras vidas y vuestra cordura. Queréis saber más sobre Carcosa, porque en el fondo sabéis que es tan real como os he dicho, y os atrae a pesar de que seguramente suponga vuestro fin. Queréis trepar por los oscuros árboles que se fusionan con sus paredes, sorbiendo el tuétano de los huesos de los ancianos, pulverizando los ladrillos del tiempo, y alimentándose de las lágrimas de los niños, vomitando la sangre y la carne putrefacta de la que nos alimentamos, y transformando la esperanza en desesperación y olvido.

Queréis saber de qué se componen los deseos oscuros, y a qué sabe el sexo sucio que emana de la desesperación negra, de la absoluta falta de esperanza en todo lo que no sea perder la razón, o de alcanzar la perdición, a través de los fluidos del otro. Necesitáis saber que lo que sentís en las noches sin razón tiene un origen que no sois vosotros. Lamento deciros que aquí no descubriéis otra cosa que no sea la verdad. que todo ese mal, esa oscuridad, ese terrorífico anhelo de perdición, emana de cada uno de vosotros, y que no sois más que sueños y sombras de Carcosa y de sus habitantes.

Bienvenidos a la era de la luz negra, a la edad del fin de la inocencia y al origen y el fin de la eterna y retorcida raíz del mal. Bienvenidos al lugar sin aire que respirar, al sueño sin sueños donde no se puede escapar y al conocimiento de que cada hombre no es sino un sonámbulo perdido en sus callejones y pasillos. Bienvenidos a Carcosa.

Arte de Tyler Bartley

Anuncios