Algunos lo consideran como un edificio anexo a La Fortaleza, otros, un nivel cero. Yo soy de estos últimos, basándome en el criterio de que existe una conexión entre el nivel 1 del dungeon y la Atalaya, lo enclavo como un nivel 0.

Para mí, y a pesar de que claramente este nivel es una construcción posterior a la creación de La Fortaleza, un añadido si lo queremos llamar así, se ha ganado por derecho propio el ser descrito como uno de los niveles del Viento Sollozante.

Oh, no me entendáis mal. No soy siempre tan considerado. La mayoría de los edificios anexos, laboratorios exteriores, plataformas incorporadas y torreones exteriores llevarán una nomenclatura diferente a la del conjunto de la Fortaleza, pero, como os decía, le tengo un especial cariño a la Atalaya.

Además, probablemente la primera cosa que un viajero desprevenido se encontrará al llegar a los túneles que dan acceso a los puentes, que a su vez permiten llegar hasta la Fortaleza, será a los habitantes de la Atalaya. Eso, ya de por sí, le da una especial relevancia.

Porque sí, como no podía ser de otra forma, la Atalaya debe su nombre a sus habitantes primigenios, varias familias de arpías que viven del saqueo de desprevenidos viajeros y de la caza de las pobres criaturas que moran entre los desechos de la Fortaleza en el suelo de la caverna (viajar más de veinte millas para cazar algún gran roedor o un gobling loco podría parecer demasiado, pero Infinity Dungeon es un mundo duro, escaso de agua y alimentos).

La techumbre de la Atalaya es impermeable, debido a que si no, no soportaría la llegada de las “lluvias”.

Toda la Fortaleza del Viento Sollozante está construída en una caverna bajo un inmenso río subterráneo.de cuando en cuando, este río se desborda, permitiendo que el agua fluya por grietas yahujeros hacia abajo, filtrándose en grandes cantidades por el techo de la caverna, y cayendo a plomo sobre la Fortaleza.

¡Pobre del viajero al que este fenómeno pille desprevenido!

A pesar de los inconvenientes, el agua es vital para el suministro de la fortaleza, y es recogida en los numerosos canales exteriores y llevada a los aljibes y depósitos.

Desee la Atalaya, la llegada de una de estas lluvias debe ser un espectáculo mayúsculo, con torrentes de agua rebotando contra el tejado, corriendo por los laterales y cayendo al vacío para terminar escurriéndose por el exterior de roca de la Fortaleza.

Las arpías han hecho de la Atalaya su hogar y habitan en él un par de docenas de ejemplares, que, exceptuándo puntuales disputas por carroña, o por un tesoro especialmente bonito capturado, viven en telativa paz.

La presencia de las arpías es respetada por todos los que conocen su existencia dentro de la Fortaleza, incluso por quienes viven en los niveles inmediatamente debajo de ellas, pues nunca se adentran dentro de los muros de roca, y no atacan a las grandes caravanas de suministros.

Por contra, suponen un primer sistema de defensa contra aventureros indeseados o viajeros despistados, y en numerosas ocasiones han librado a los habitantes de La Fortaleza del Viento Sollozante del jncordio de tener que ocupararse de los intrusos personalmente.

La pérdida ocasional de algún guardia del exterior es un precio bajo a pagar por el bien que causan.

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