Mencionaba en mi transcripción anterior los terribles deseos de Athazarot, el genio oscuro.

Por lo que parece, esto ha generado cierta inquietud, así que trataré de recopilar los rumores y los hechos confirmados para arrojar un poco de luz (valga la paradoja cuando hablamos de un genio del plano elemental de la energía negativa) sobre éste poder que tan famoso ha hecho a Athazarot en La Fortaleza del Viento Sollozante.

Muchos han pensado que cuando hablo de deseos oscuros estoy hablando del típico truco que demonios y genios malignos utilizan para pervertir los deseos que conceden de tal forma que perjudiquen a quien los solicita. Nada más lejos de la realidad.

Los deseos de Athazarot funcionan a la perfección, de hecho, tan bien que incluso corrigen posibles errores de formulación, beneficiando al receptor.

No. El peligro no es el deseo concedido, sino lo que subyace bajo él.

La propia naturaleza recursiva de los deseos.

Trataré de explicarlo, aunque ni yo (ni creo que madie excepto Athazarot) lo entienda realmente.

Al parecer, el deseo, surge del interior del alma inmortal. Yendo más allá de la racionalidad, cuando alguien solicita un deseo (a Athazarot o a quien sea), lo hace apelando a sus pasiones ocultas, a una especie de fuerza subconsciente que toma la forma de razón y sensatez, pero cuyo origen es mucho más profundo.

Athazarot es un maestro a la hora de ver, casi literalmente, el alma y los deseos subconscientes de los demás.

Por ello no se preocupa de la parte racional de los deseos, casi diríamos que los ignora de manera displicente. Su objetivo, su obsesión, es lo que subyace tras la racionalidad y la mente.

“Domina las pasiones, y dominarás la realidad” se le ha oído decir.

Athazarot te concederá tu deseo, si le convences para ello, mediante combate, un favor o cualquier otro método. Pero al mismo tiempo plantará en tu interior una semilla de oscuridad que arraigará y no parará de crecer y expandirse.

Para ello, ese germen oscuro utilizará los sueños de su huesped. Poco a poco, día tras día, los sueños del beneficiario del deseo irán tomando cada vez un cariz más oscuro y obsesivo relacionado con el deseo que ha pedido.

Así, si pidió por ejemplo el amor de una mujer, en la realidad lo obtendrá con total entrega, pero ese mismo amor será corrompido en sus sueños, desvirtuado, y transformándose en su mente en algo maligno. Poco a poco, los sueños corruptos irán calando en la mente del beneficiario del deseo, y su irracionalidad le terminará llevando a la perición.

Será él mismo, y su naturaleza oculta corrupta por el deseo oscuro, el que desencadene subpropia pérdida.

Pero la cosa no termina ahí, entanto qur su obsesión impulsa al receptor a buscar el favor de Athazarot, para que éste le conceda el deseo de limpiar sus sueños de la deformidad a la que están sometidos.

Este segundo deseo tendrá éxito, al igual que el anterior, y los sueños del receptor se verán limpios de corrupción. Pero ay del pobre, pues no así ocurre con los sueños dentro del sueño.

De la misma manera que los sueños del receptor se tergiversaban, retorcían y corrompían, ahora ocurre el mismo proceso con los sueños de los sueños, llevando de una forma más lenta, pero mucho más profunda, irreversible, y dañina, la corrupción a los sueños principales, y luego a la vida real de nuevo.

El proceso puede repetirse una tercera, una cuarta y una quinta vez, profundizando la corrupción hasta hacerla casi irremisible. A veces los aiervos de Athazarot llaman a este proceso la condenación de los deseos oscuros recursivos.

Por supuesto, un conjuro de deseo “normal” podría liberar de los efectos negativos a un receptor de un deseo oscuro, y claro que harían falta dos para “liberar” de dis deseos oscuros, y limpiar el subconsciente del subconsciente, y así sucesivamente.

Obviamente esto lleva consigo sus propios problemas tanto para el receptor del deseo como para quien lo concede. Porque los deseos oscuros tienen su propio medio de “autodefensa”.

Cuando un deseo oscuro es contrarrestado por un deseo corriente el primero “pone un huevo” en el lanzador del segundo. Este huevo, esta semilla impía, tiene el mismo efecto que en el primer receptor, corrompiendo los sueños primero, y la vida después del “curador”.

Por ello pocos genios, magos  e incluso demonios se aprestarían a atudar a la víctima de un deseo oscuro (o varios de ellos). A menos que tuviesen mucho que ganar.

Al final, muchos de quienes conocen el efecto de los deseos oscuros, yo incluido, se preguntan si éstos no serán sino una red de sueños corruptos implantados en masa, extendiéndose, propagándose, buscando nuevas víctimas, con un fin sólo conocido por Athazarot.

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