Las Mansiones Invertidas es una nueva ciudad para el fantástico mundo de Black Hammer. Es tal vez la primera ciudad que ideamos al margen de las mencionadas en el Manual de Black Hammer para D20. Y digo “tal vez” porque a lo largo de estos diez años (sí, Black Hammer está apunto de cumplir la década) hemos creado un montón de historias, ideas, relatos y ayudas para él, por lo que tendría que revisarlos todos para estar seguro.

Es bueno que con el tiempo Black Hammer se haya extendido mucho más allá de la ciudad de Sheesa o (Seesa) y del manual básico.

Dejadme ofreceros unas pinceladas de este nuevo entorno que aporta nuevas zonas de juego, así como algunas características nunca vistas en ninguna de las otras ciudades (como por ejemplo el veto a los dragómadas).

Las Mansiones Invertidas

Cuando Admun D´har ofreció el diseño de Las Mansiones Invertidas a los Carnagi les mostró el plano de una estructura cristalina y luminosa que, a modo de racimo de uvas, se adentraba en la tierra. Un refugio seguro para cualquier mal.

Admun no tenía ni idea de cuánto mal iba a tener que soportar su sueño, pero al parecer los Carnagi sí, y cincuenta años antes de La Plaga, compraron su diseño.

La ciudad se terminó diez años de la Plaga, hace ya mil años, y los Carnagi comenzaron a vender “parcelas”, o mejor dicho, esferas.

Toda la ciudad estaba construída bajo tierra, excepto un pequeño fortín defensivo en la superficie ahora abandonado, que daba acceso a los ramales del interior de la ciudad, donde los Carnagi vigilan sus puertas para impedir que nadie entre…ni salga.

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Para que os hagáis una idea de cómo sería la ciudad libre de su envoltura de roca, he retocado una foto de swarovski

Cada una de sus muchas docenas, (quizás cientos, pues sólo sus creadores conocen su tamaño), de esferas de diferentes tamaños, fue ofrecida por toda la faz del Antiguo Mundo a aquellos que pudiesen pagar enormes sumas de dinero (u otro medio de pago) a sus constructores).

En tiempos de malos presagios, donde cada iluminado, presciente, mago o aprovechado hablaba del fin del mundo por llegar, no faltaron los ricos y poderosos que compraron una esfera para retirarse en caso de problemas.

Cuando los rumores del Terrible Mal, La Enfermedad Final, La Plaga, o cualquiera de los nombres con que La Plaga del Martillo Negro fue nombrada en todos los lugares del mundo, se hicieron más frecuentes, muchos de ellos acudieron a las Mansiones Invertidas a refugiarse.

Allí, los más afortunados o perspicaces que hicieron caso de las señales, aguardaron hasta que nadie más llegó, nunca, y como los pocos que quisieron salir no retornaron nunca, bueno, las puertas se cerraron y la ciudad continuó su vida de aislamiento hasta hoy.

Cada esfera pertenece a uno o varios propietarios, o señores, y en ellas, ellos son la Ley. Ni siquiera los Carnagi pueden romper las reglas de esferas que nos les pertenecen, aunque, a diferencia del resto de habitantes de Las Mansiones, ellos tienen libre paso por casi todas ellas.

Los Carnagi

Los Carnagi no son una raza, sino una cofradía de comerciantes metidos a especuladores que aceptaban en su seno a cualquiera que aportase sus riquezas a la orden y que hiciese el Juramento Carnagi, que en pocas palabras consiste en ofrecer tu vida, tu inteligencia, tus medios y tu trabajo para hacer la Cofradía aún más rica.

Con sus medios, no fueron pocos los Carnagi que comprendieron las señales de lo que se avecinaba, e idearon una forma no sólo de sobrevivir, sino de sacar provecho de la llegada de La Plaga.

Construyeron Las Mansiones Invertidas para conseguir riquezas, guardar las suyas y meter ahí a los poderosos y ricos del mundo y gobernar sobre ellos y sobre sus medios para siempre si los rumores de ese terrible mal se materializaban.

Puede que el mundo se asomase a su fin, pero ellos se enriquecerían y sobrevivirían, gobernando sobre lo que quedase.

Los Carnagi no sólo controlan las esferas de las que se extrae el agua, donde se producen alimentos y donde crecen los minerales de construcción, sino que controlan así mismo las esferas comunales, mercados, palacios comunales…así como sus propias esferas privadas. También administran las esferas cuyos dueños no llegaron a tiempo a la ciudad, arrendándola en ocasiones para diversos fines (siempre con la condición de que si su legítimo propietario llama a la puerta de las Mansiones se rescindirá el contrato de arrendamiento para que tome posesión de él).

Por supuesto, cuando los dragómadas llamaron a sus puertas, como habían hecho en docenas de ciudades antes, los Carnagi no estuvieron muy contentos.

Sin dejarles acceder a las esferas, conversaron con ellos y comprendieron que la llegada de un grupo que tuviese el monopolio del transporte por los campos yermos de La Plaga era al mismo tiempo una oportunidad y una amenaza a su dominio.

Por el momento, mantienen el veto a que estos nómadas entren en la ciudad, aunque mantienen conversaciones con ellos cuando alguna de sus caravanas pasa por la ciudad, y estos, siempre llaman a la puerta anhelantes de que los Carnagi ya hayan tomado una decisión.

Por supuesto, no todos los Carnagi están en contra de que los Dragómadas entren, y a través de túneles ya olvidados algunos miembros de esta raza han llegado a esferas privadas donde una facción de los señores de la ciudad intercambia cosas con ellos, desafiando a la mayoría de sus hermanos y esperando poder ganar ventaja sobre sus rivales.

También facilitan que algunos extranjeros cuidadosamente seleccionados y ocultos caminen por las Mansiones sin que el resto de los habitantes de la ciudad conozcan su procedencia externa ni los otros Carnagi los detecten.

Mientras tanto, la voz de esta situación se ha corrido entre las caravanas dragómadas, y éstos andan buscando un descendiente vivo de uno de los propietarios de las esferas al que comprarle el título de derecho para poder establecer una sede en Las Mansiones sin que los Carnagi puedan negarse.

Esto, por supuesto, ha dado lugar a numerosas aventuras a lo largo y ancho de las ciudad del Black Hammer.

Las Esferas

Docenas, quizás cientos, puede que más de mil…nadie excepto los Carnagi conoce la extensión de la ciudad de Las Mansiones Invertidas, y apenas un puñado de los más privilegiados huéspedes han podido construir un mapa de las esferas cercanas. Las esferas varían en tamaño, desde las más pequeñas, semejantes a pequeños castillos o enormes mansiones, hasta las más grandes, que alojan una pequeña ciudad en si mismas.

Cada una de las esferas está diseñada de acuerdo a los deseos de su comprador. Algunos, quisieron imitar su tierra natal, y crearon prados y campos continuamente regados por las máquinas de Admun D´har, otros construyeron formalezas de múltiples niveles capaces de almacenar sus riquezas y sus guardias personales.

Así, con la llegada de la Plaga, las Mansiones se convirtieron en un hervidero de nobles, mercaderes, terratenientes, iglesias, magos poderosos rechazados en Círculo de Fuego, príncipes élficos, princesas cortesanas, sectas y gremios, el mayor catálogo del Mundo Antiguo que os podáis imaginar.

Y con cada uno de ellos llegaron los más increíbles tesoros que habían podido reunir, Tesoros que todavía se guardan en las bóvedas privadas, con los que se comercia, especula y sueña, y por cuya posesión, en su tiempo, se matarían aldeas enteras. Pocos de los señores que vivieron a Las Mansiones prefirieron traerse a sus súbditos o trabajadores si con ello tenían que renunciar a sus riquezas, así que cuando llegaron, la mayoría lo hicieron repletos de tesoros, magia y guardias, y faltos de personal con las habilidades para mantener sus esferas, lo que los hico muy dependientes de los Carnagi, del comercio con otras esferas o de su capacidad para proveerse de lo que necesitasen a través de otros medios.

Todo ello, por supuesto, conformó un polvorín inestable en un entorno cerrado.

Con el tiempo, las cosas dentro de Las Mansiones se complicaron, debido al aislamiento, pero gracias al poder de los Carnagi nunca han llegado a desmandarse demasiado, y los conflictos no han escalado hasta convertirse en guerras abiertas. De hecho, las intrigas y luchas secretas son incluso más fuertes en las Mansiones que en cualquier ciudad de Black Hammer. Casi un estilo de vida.

Aquí, Iglesias Milenarias rezan olvidadas plegarias a los dioses que les abandonaron en sótanos oscuros a la luz de velas eternas casi consumidas. Nobles elementales organizan competiciones de arte elemental cuyos premios y castigos superan los mayores sueños y pesadillas de los contendientes. Princesas, hijas de princesas y nietas de princesas, han desarrollado a lo largo de los siglos una arte que mezcla sensualidad y seducción con rituales sexuales y que casi podrían ser considerados una nueva forma de magia. Fabricantes de armas han cambiado las viejas herrerías por el diseño de armas secretas, ocultas e indetectables, y contratan a los druidas y alquimistas de otras esferas para preparar brebajes que luego venden.

El Mundo Antiguo murió bajo la Plaga, pero en Las Mansiones ha sobrevivido una buena representación de lo peor de él.

El fin de Admun D´har

Por último, los personajes que lleguen a Las Mansiones a través de los túneles secretos se verán inmersos en un buen puñado de intrinas y misterios, el menor de los cuales no es el destino del diseñador de Las Masiones, Admun D´har.

Algunos dicen que fue asesinado por los Carnagi para que no revelase los secretos de la ciudad. Otros que sigue vivo en una esfera privada a la que nadie tiene acceso y los más locos que la última pieza de la ciudad fue el mismo, y sigue vivo insuflando vida a la maquinaria, estructuras y mecanismos que mantienen vivas las fuentes de energía, alimento y agua de Las Mansiones Invertidas.

Tampoco es menor la búsqueda del Pergamino del Fin del Mundo, que los rumores dicen que Admun escondió en lo más profundo de la Ciudad, en una esfera secreta incluso para los Carnagi, e inaccesible sin la llave y los conocimientos adecuados. Alguno de los rumores dicen que ese pergamino desencadenará los fuegos de las fraguas, destruyendo la ciudad, otros que expondrá las Mansiones a La Plaga y otros que liberará un mecanismo que hará moverse de forma aleatoria a las esferas a través de la estructura de ramales.

Eso no sólo debilitará el control de los Carnagi sobre la ciudad, sino que creará mucha más inestabilidad, por cuanto una noche puedes tener como vecino de tu esfera a un fiable aliado, y la mañana siguiente, al otro lado de un delgado pasillo, a tu peor enemigo.

Quién sabe si el Pergamino existe y si existe, qué desencadenará de ser encontrado y usado finalmente.

Clases de Personaje de Las Mansiones Invertidas

Cada ciudad de Black Hammer ha experimentado una evolución propia a lo largo de diez siglos desde que se aislaron por la Plaga, y eso dio lugar a extraños mundos cerrados que sólo ahora tras la llegada de los dragómadas, comenzaban a interconectarse.

Las clases especiales de personaje,únicas de cada ciudad, son la forma en la que los jugadores participan del especial y único entorno del mundo de Black Hammer.

Así, con los años, hemos diseñado numerosas clases de personajes nunca vistas en ningún otro juego o mundo de D&D. Los alquimistas vitriales, los magos verdes, los exploradores del Ecto, los magos tenumbrales, los Golems y Constructos de Piedra ilium…pero Las Mansiones Invertidas son diferentes.

Queremos que Las Mansiones sean una representación del Viejo Mundo, quizás algo cambiada, sí, pero gracias a la tutela de los Carnagi no tanto como otras ciudades. Aquí podéis encontrar cosas más clásicas (o no) y cosas más reconocibles para vuestros jugadores. Por eso no hemos diseñado ninguna categoría específica de la ciudad (aunque nos sentimos tentados con las Concubinas del Placer, magas que usan hechizos de seducción, placer y sumisión). Preferimos que seáis vosotros quienes decidáis si los habitantes de Las Mansiones son druidas, magos, paladines, sacerdotes y guerreros al uso, o por el contrario también han desarrollado sus propias estrategias de supervivencia a lo largo de los siglos.

No entra en nuestros planes que los jugadores puedan interpretar a miembros de los Cargani, aunque por supuesto el DM (o como a mí me gusta llamarle en Black Hammer, la Mano de La Plaga) puede introducir esa categoría de personaje si quiere, por supuesto.

Y desde luego, sea como sea, recordad que el sabor de la aventura en Las Mansiones Invertidas es más sutil que en otras ciudades. La aventura existe, por supuesto, pero las tramas principales se componen de intrigas, robo de secretos, asesinatos y traiciones.