Me encantan los Osos Gumni.

De niño, y no tan niño, disfrutaba con las aparentemente infantiles aventuras de estos curiosos personajes.

Tras la fachada infantil se escondían muchos elementos que daban pie a la fantasía y la aventura.

No sólo por las pociones mágicas (el zumo de Gumnibaya es simplemente eso), los animales inteligentes con personalidades muy marcadas, los castillos o la presencia de ogros como omnipresentes enemigos. Lo que más me gustaba eran las continuas referencias a la existencia de unos Grandes Antiguos que dejaron poderosas e increíbles máquinas, ahora ocultas en el bosque.

La evocadora idea de aventuras fabulosas por la promesa de grandes tesoros estaba ahí, como en los mejores libros de fantasía.

Si podéis verla, solos o con vuestros hijos, ese niño que todos lleváis dentro os lo agradecerá.

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