Durante un tiempo se habló mucho en el mundillo empresarial de la gamificación, el mejorar la práctica empresarial usando técnicas de juegos de diferentes tipos. Se supone que aumenta la motivación, la productividad la formación y la focalización en objetivos.

Es un concepto interesante y poco utilizado a nivel interno, aunque la gamificación de productos para clientes sí que está muy extendida.

Pero hoy quiero plantear el concepto contrario, la realificación de los juegos. No se trata simplemente de hacer juegos más realistas (como el paso de D&Da a Vampiro) sino de llevar la experiencia de juego a la realidad, o la realidad a la experiencia de juego.

Alguien que ha podido entenderlo ha sido Monte Cook.

El juego Invisible Sun, que se entregará el mes que viene tras un exitoso (aunque no apabullante) crowdfunding, parece que va en ese sentido. Aprovechar los periodos de realidad “entre partidas” para ampliar las fronteras del juego.

Creo que a pesar de su experiencia en diseño de juegos Invisible Sun no va a lograr ese objetivo, le va a faltar ese toque mágico que haría que la idea alcanzase un nivel revolucionario de juego. ¡Diablos, quizás ni siquiera sea posible conseguirlo a día de hoy!

Pero yo no dejo de darle vueltas a cómo conseguirlo. Meter la preparación y consumo de comidas especiales en los juegos de rol, (recetas de dulces caseros para juegos como Maggisa, asados para Walhalla, esas cosas), música, creación de experiencias relacionadas con el juego, etc.

Nos falta dar ese paso que nos permita llevar el juego a un nivel más real, a veces siento que estamos a punto de encontrar la forma, otras, que es un asunto peligroso por cuanto la idea rememora malos tiempos de gente a la que se le fue la cabeza, y mientras, sigo teniendo ese runrun en la cabeza.

Quizás no ocurra nunca. Esa idea siga siendo una sombra fugaz y evasiva que se esconda de mí cada vez que trato de fijar mi atención en ella. Una quimera que puede no existir, o que aunque exista, quizás no pueda ser encontrada. Quizás nadie pueda, conscientemente, encontrarla. Y deba ser soñada.

O quizás algún día me despierte, y cual Arquimedes moderno, encuentre lo que busco. Quizás en breve encuentre esa piedra filosofal que haga que los juegos de rol (y todos los juegos en general) puedan extenderse exponencialmente en todas las facetas de nuestras vidas.

 

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