Uno pensaría que el terror de la Plaga es tan grande, su recuerdo en la mente colectiva tan imborrable, que cualquier ciudadano de cualquiera de las ciudades del mundo de Black Hammer trataría de mantenerse lo más alejado posible de ella.

Y generalmente suele ser así. Las ciudades fortificadas y aisladas han sobrevivido manteniendo sus ecosistemas aislados y cerrados, y ni siquiera la llegada de los dragómadas les ha hecho desear saber nada más del exterior.

Sin embargo, el aislamiento permanente puede tener efectos terribles en algunas personas. Uno de esos efectos es lo que en el mundo moderno podríamos llamar un Síndrome de Estocolmo personalizado en su captor, la Plaga. Sí, aunque parezca mentira, algunas personas adoran a La Plaga y tratan componen en sus mentes depravados cultos y religiones con los que tratan de adorar, unirse, o incluso dejar entrar en las ciudades este horror.

En algunas ciudades, no en todas, por suerte, han surgido estos cultos, cada uno con su rimbombante y apocalíptico nombre, cada uno con sus características únicas, sus rituales y sus propios objetivos. Los dragómadas, cuando los encuentran, los llaman los cultos de la Plaga, y colaboran activa,mente con las autoridades locales para localizarlos y reprimirlos, usando toda su magia y conocimiento en ello.

Pues un culto de Plaga, por inofensivos que puedan parecer sus miembros, puede suponer un cáncer para una ciudad. algunos sólo desean unirse a la Plaga, a quien consideran su señor, y no el más terrible de los horrores. Otros quieren ayudar a que se termine lo que empezó hacer casi mil años, y desean derruir las barreras mágicas, físicas o religiosas que han mantenido a la Plaga fuera de las ciudades, permitiendo su entrada en ellas y causando la más horrenda exterminación de sus ciudadanos.

Estos cultos apocalípticos complotan para derruir murallas, romper estatuas de viejos dioses, destruir sellos de protección y, en definitiva, hacer desaparecer todo aquello que los habitantes de una ciudad consideran que podría haber sido lo que impidió la entrada de la Plaga a su hogar. Por supuesto, nadie conoce la Plaga, ni su origen, ni en qué consiste, ni porqué motivo respetó las ciudades, por lo que atribuir a una barrera física o mágica la capacidad de detenerla podría ser tan ridículo como pensar que por eliminar esa barrera la Plaga vaya a entrar en la ciudad y acoger a los miembros del culto.

Otros cultos sólo desean unirse al terror que les ha corrompido la mente, y tratan por todos los medios de escapar de lo que consideran un encarcelamiento injusto. Creen que sus antepasados deberían haberse entregado a la Plaga, y tratan de abrir clausuradas puertas, escalar murallas impenetrables o aprovechar la llegada de una caravana dragómada a una ciudad para escabullirse fuera.

cuando uno de estos cultos es descubierto, la reacción de los gobernantes de la ciudad puede ser tan variada como encerrarles en alguna cárcel (si poseen), ejecutarles o incluso cumplir sus deseos y dejarles salir. Por supuesto, en éste último caso nadie ha regresado del exterior (y probablemente no les dejarían volver por miedo al contagio, pues muchos temen que la Plaga sea una enfermedad, o magia oscura infecta, no podéis imaginar lo que les cuesta a los dragómadas convencer a una nueva ciudad de que les permitan entrar y de que sus cánticos, tatuajes y conjuros impiden que la Plaga se adhiera a ellos).

Los Cultos de la Plaga pueden dar pie a muchas aventuras dentro de una o varias ciudades de Black Hammer. Dado que cada ciudad está aislada, cada culto puede ser radicalmente distinto en cada ciudad. Constructia podría albergar uno que usa máquinas para intentar traer la Plaga, en Taniendra quieren usar los espejos obtenebrantes para invocarla, y en Seesa recolectar muestras de tejido infectado (obtenidos de los niños de la sangre o de los trolls de Plaga que atacaron la ciudad) para criar semillsa de Plaga de los Invernaderos.

Esto daría pie a crear una nueva clase de personaje que viaja por las ciudades siguiendo a los Dragómadas, y tratando de localizar estos cultos allí donde surgen, para exterminarlos y cazarlos…los Cazadores de Plaga.

También, si lo prefieres, puedes plantear la partida contraria, desde el lado de vista de un cultista, y siguiendo el ejemplo del estupendo juego, Cultos Innombrables, en el que los personajes forman parte de uno de estos cultos apocalípticos. Cómo lograrán su meta y cuál será su recompensa si la logran y se unen a La Plaga ya es algo que, por el momento, dejo a tu imaginación.

 

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