Ya conocéis a los Dracónidos, ¿verdad? poderosas criaturas humanoides descendientes de los dragones. También os sonarán, si estáis versados en los secretos del multiverso, los draconianos, impías creaciones mágicas que usan los huevos corruptos de los dragones para crear siervos humanoides de los ejércitos de los dragones.

Lo que ninguno de vosotros podía imaginar es que por algunos de los mundos del multiverso pululan unos seres todavía más terribles y peligrosos, los tarasquidos.

 

Los tarasquidos son creaciones mágicas engendradas hace tiempo mediante poderosos rituales mágicos, que infectaban los huevos de dragón con la esencia de cualquiera de las variedades de tarrasca (o tarasca). Estas criaturas humanoides son un poco más altos que los mayores dracónidos, y muestran una variedad de instintos primarios exacerbados (ansia de batalla, lujuria, gula, etc.), pero al mismo tiempo exhiben poca inteligencia.

Los hijos impíos de la unión artificial de una tarasca y un dragón son criaturas primarias que, sin embargo, pueden obedecer órdenes y formar parte de ejércitos o cuadrillas de aventureros si esto les ayuda a cubrir sus necesidades. Suelen vagar, una vez liberados de sus cadenas por la muerte de su creador, por campos de batalla o caminos olvidados del mundo, perdidos y tratando de satisfacer sus necesidades, hasta que son adoptados por un grupo capaz de ofrecerles un objetivo y la satisfacción de estas necesidades.

También exhiben una gran variedad de poderes, reflejan los conjuros (aunque de forma mucho menos eficaz que la tarrasca) y por supuesto dependiendo del tipo de dragón y de tarasca utilizados en su creación. Así, un tarasquido engendrado de un huevo de dragón verde y una tarasca ígnea puede exhibir poderes flamígeros y venenosos a la vez, e incluso liberar una nube de gas tóxico e inflamable mediante su aliento. Un tarasquido creado a partir de un dragón blanco y una tarasca de plaga puede no sólo exhalar alientos de hielo y frío, sino infectar con pavorosas enfermedades a sus víctimas.

Obviamente, dado que las tarascas son seres sin alineamiento, los tarasquidos heredan su alineamiento del de sus progenitores dragones.

Bien, estos son los tarasquidos, nuevos adversarios (o compañeros de aventura) para tus jugadores y sus posibilidades, tanto en uno como en otro bando, son muchas. Úsalos para sorprender a tus jugadores, enfrentándolos a algo que no han visto nunca, hazles revivir las sensaciones de la primera vez que vieron un draconiano, y después, ves normalizando su uso en tus partidas hasta dejarles llevar a uno de ellos. Mételes en la historia de descubrir el origen de estas criaturas, que han aparecido recientemente en el mundo, quizás sea un anticipo del despertar de una tarrasca gargantuesca que traerá el apocalipsis, o un archimago las creó para evitar una invasión gith que se va a producir pero fue asesinado antes de crear su ejército, o…quién sabe…

Sea como sea, los tarasquidos serán una adición interesante para grupos de juego que lleven tiempo jugando la misma ambientación y crean conocerlo todo, si eso es posible en D&D.

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