Es un tema recurrente en este blog el tema de los librojuegos, y no quería dejar pasar este Día del Libro sin recordarlos.

Y es que le guardo un cariño inmenso a toda esta colección de libros mágicos. Los negros, los azules, los rojos, los blancos, los d eLucha Ficción, Brujos y Guerreros, La Búsqueda del Grial, Multiaventura (no, no leí los de Lobo Solitario).

¿Por qué fueron tan importantes para mí, y me atrevería a decir sin temor a equivocarme que para muchos de los lectores de este blog?

Seguramente porque cuando salieron, aquellos a los que nos pillaron siendo niños o jóvenes preadolescentes, descubrimos con ellos un mundo de magia. Muchos mundos mágicos, realmente. Estos libros, cada uno de ellos, nos abrieron las puertas a reinos donde los dragones volaban (parafraseando a Peter Dickinson) libres y sin preocupaciones, a catacumbas infernales, a los terrores del espacio profundo, a castillos de pesadilla…con ellos descubrimos que un dragón no era un simple dragón que escupía fuego, como creían nuestros padres y hermanos y primos mayores, había dragones que arrojaban hielo, rayos o nubes tóxicas. Los gigantes no eran simples humanos grandes que vivían en un castillo, algunos vivían en volcanes, o en montañas de hielo.

Descubrimos cómo era de difícil escapar de algunos sitios, que los objetos mágicos valía su peso en vidas, y que nunca, jamás, debes enfrentarte a una hora de zombies si no tienes suficiente potencia (o bolas) de fuego, ni a un carnero con problemas para conciliar el sueño, ni cabrear a un diablo poeta.

Navegamos con piratas, escapamos de circos llenos de cambiaformas, nos transformamos en hombre lobo, en dragón o en criaturas del tamaño de hormigas.

Y claro, en los tiempos en los que la realidad estaba llena de drogas, sida y hombreras, y más habiendo sólo un canal de televisión (y medio), pues descubrir libros sencillos, divertidos y llenos de juegos y posibilidades fue toda una revolución social y personal.

Muchos, los más curiosos, descubrieron el rol por estos pequeños libros, otros descubrieron joyas literarias como El Señor de los Anillos, y los menos los leyeron, los disfrutaron y pasaron página.

Por supuesto, no me dirijo a estos últimos, si no a aquellos que, como yo, guardan un rinconcito en su corazón para estas joyas literarias. Me dirijo a los que todavía de vez en cuando sueñan que acuden a la librería (sí, a ésa) y encuentran nuevos números de sus colecciones preferidas (yo suelo soñar con que se editan nuevos ejemplares de La Búsqueda del Grial).

A todos vosotros, por favor, os ruego que guardéis un rinconcito en vuestros corazones, y en vuestras estanterías, y en vuestros blogs, para preservar el recuerdo de esta moda tan importante para nosotros.

Personalmente creo que su tiempo ya pasó, aunque se han intentado volver a editar en un par de ocasiones. No digo que no se vayan a vender, sino que no volverán a tener el éxito que tuvieron, al menos no a corto plazo…son otros tiempos y es otra sociedad.

Pero su recuerdo, esas tardes de aventuras, que nos enseñaron a muchos a tomar decisiones y a vivir, esas, siempre estarán ahí.

Y recordad, si al final fallas, si la vida te acorrala, el fracaso te golpea y te encuentras en un callejón sin salida, no desesperes, siempre puedes volver al inicio y tomar otro camino.

Quién persevera encuentra siempre el mejor final.

 

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