Debo reconocer que no me gusta el estado en el que se encuentra la afición rolera en la actualidad.

No me refiero a que no me gusten los juegos, o que no haya afición, ni a que haya o no burbuja, o que en su lugar sea una nueva era dorada.

Me refiero a que no me gusta el ambiente conflictivo que hay en la actualidad contra los productos de rol que no son de “los tuyos”.

Veo a la gente criticar editoriales, juegos y a autores por el mero hecho de criticarlos (oh, claro, siempre se encuentran motivos para atacar a alguien, no dudo que los puedan encontrar). Lo que digo es que atacar por hacer daño es una afición cainita muy presente siempre en nuestro país, y ha llegado al rol.

Sí, antes la gente se machacaba también por asuntos personales, en las listas, en las webs, en los foros…y claro que se atacaba a las editoriales, pero mi percepción subjetiva actual es que esos ataques son más generalizados y más encaminados a hacer daño que a buscar soluciones.

Y no os engañéis, aunque el mercado del rol nos parezca inmenso en la actualidad, es una minúscula parte de un minúsculo segmento de una sola industria, la de ocio.

No aparecemos en el radar, no somos ni una mota de polvo que ensucia el radar.

Somos insignificantes.

Y por eso mismo no creo que nuestra industria, por llamarla así, pueda permitirse perder una editorial, un juego, una tienda, un distribuidos o un autor.

Y eso me lleva a la premisa se este artículo.

El mercado del rol debe crecer.

Tenemos (tenéis, más bien, quienes queréis vivir de esto), como decía aquí mismo hace tiempo, que profesionalizarnos más.

Debéis asumir que sacar un juego y no perder dinero, o conseguirlo mediante un crowdfunding, no es un fracaso, por supuesto, pero ni mucho menos es el éxito que pensáis.

Salís al mercado rolero, lanzáis una campaña de financiación, conseguir sacar el juego, y con suerte, sólo perdéis vuestro tiempo. No está mal para hace algunos años, pero ahora que entramos ya casi en la década de los 20’s debemos intentar pensar a lo grande.

Debemos pensar en aumentar nuestras tiradas, la calidad de nuestro trabajo, ofrecer material de apoyo, llegar a más tiendas y más jugadores…y todo ello sin perder de vista la tesorería y el dinero (se trata de crecer, no de perder pasta ni endeudarse).

Lo mismo vale para las editoriales roleras.

Porque aunque la mayoría de nosotros estéis satisfechos con la increíble variedad de juegos de rol que hay en el mercado hoy en día, a mí me gustaría que fuese mayor.

No me conformo con un mercado minúsculo, ni con la variedad de juegos y suplementos que hay. Y más viendo el tamaño que han alcanzado otros mercados afines y su impacto en el mundo.

Yo quiero una industria, una variedad y un mundo rolero más grande.