Hubo un tiempo en el que los mundos y las riquezas de nuestro reino eran infinitos, cualquiera que haya leído los viejos manuscritos e incluso los pocos que recordamos esos tiempos, pues efectivamente hay algunos seres que llevamos viviendo tantos millones de años y vivimos esos tiempos, nos entristecemos de lo pequeño y dividido que resulta nuestro reino ahora.

Damian Olemasker – cadaver errante nómada

El Pacto del Millón de Mundos es un escenario de juego alternativo al ofrecido en el el juego oficial de Starfinder, aunque puedes adaptarlo a cualquier universo que desees con la misma cantidad de trabajo.

Las diferencias de El Pacto (lo llamaremos así para abreviar) con Starfinder son muchas, pero la principal, el viaje estelar se basa mucho menos en navíos, aunque también existe, y mucho más en portales localizados en los mundos conocidos.

Es decir, en lugar de tener motores de Deriva en las naves, lo que conecta los mundos de El Pacto el regalo de Triune toma la forma de mágicos portales que conectan un mundo con otro. Las naves existen, por supuesto, pero sólo pueden alcanzar sistemas y planetas cercanos, o recorrer inmensas distancias mediante métodos mágicos de hibernación o congelación del tiempo, pues carecen de los motores de Deriva necesarios para saltar de un mundo a otro.

Los portales son, por supuesto, el elemento que conecta los mundos conocidos y crea la infraestructura de la civilización. Quizás llamar civilización a lo que es un conjunto meramente conectado de mundos diferentes sea atrevido, pero de alguna forma hay que llamar al universo conocido en contraposición del universo desconocido, oscuro y extraño que está más allá de los portales y las naves-arca.

Historia del Pacto del Millón de Mundos

No, el Pacto ni lo componen un millón de mundos, ni es un verdadero Pacto. El antiguo imperio del que procede sí podía considerarse la mayor alianza que haya existido en el universo. Una conjunción de razas que se aliaron para crear un inmenso imperio que abarcaba más de un millón de mundos. Ellos crearon la red de Portales de Deriva y construyeron la inmensa infraestructura que mantuvo el Imperio del Pacto durante decenas de milenios. Eso era el Pacto, y de repente, desapareció. Nadie sabe qué pasó durante el Gap, pero en ese período de tiempo de varios siglos el Pacto desapareció. El nombre se ha mantenido por tradición, pero las infraestructuras de el Pacto habían desaparecido…el Consejo de Mundos, el ejército imperial, el cuerpo de jueces itinerante…

Nadie sabe cómo, ni ha quedado ningún registro de la Caída durante el Gap, sólo los Portales sobrevivieron a esa era, y ni siquiera la mayoría de ellos. Del más de millón de mundos que componían el Pacto original, sólo unos cien mil estaban conectados al despertar del Gap, y las consiguientes guerras y luchas por el control de los restos destruyeron numerosos portales incomunicando a esos mundos del resto.

Actualmente el Pacto sólo lo componen unos setecientos mil mundos, conectados por al menos un portal que lleva a otro de los mundos del Pacto. Algunos mundos sólo tienen un portal activo, otros, unas pocas decenas de todos los tamaños, pero la tecnología de los Portales de Deriva es irremplazable e irreparable.

Antes, cada portal podía configurarse para comunicar con cualquier otro portal existente en el Pacto, millones de posibilidades, trillones de conexiones que movían el Imperio del Pacto. Ahora mismo cada portal conecta con el mundo al que estaba conectado tras el Gap, sin que se pueda cambiar su configuración.

Existen rumores de algunos poderosos magos y tecnólogos que dicen poseer portales completamente operativos, pero es un rumor no confirmado, por lo que la civilización sigue existiendo sólo gracias a conexiones muy lentas e inoperantes, en ciudades que se agrupan alrededor de los portales intentando vivir del comercio, los viajeros y la aventura.

El Pacto actual se compone de una miríada de reinos que gobiernan un puñado de mundo, de solitarios mundos salvajes conectados a la civilización por un único portal, algún imperio en expansión que absorbe a sus vecinos con voracidad o que choca con otro imperio  en una guerra que involucra  docenas de mundos y a sus vecinos.

Aquí y allá, los gremios de comerciantes, de criminales, hordas de muertos vivientes, demonios y dragones, architecnomagos y cofradías tecnológicas o mágicas, luchan por controlar los portales, en ocasiones con la consecuencia de destruir el propio portal. Aventureros y starfinders recorren las zonas inexploradas de los mundos del Pacto en busca de riquezas perdidas del antiguo imperio,  entre las cuales se incluyen laboratorios con tecnologías perdidas, bibliotecas con grimorios desconocidos, artefactos y golems de guerra, objetos mágicos, tesoros y, por supuesto, portales perdidos que abran al Pacto las puertas de algún mundo perdido donde seguir cosechando más y más riquezas y donde vivir más aventuras.

 

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