Leo hoy que la editorial Yipi Ka Yei!! va a publicar un juego llamado Cryptomancer. Al leerlo, he visto muchas similitudes con uno de los juegos que he incluido en mi iniciativa de Los 40 Mundos (más de cincuenta juegos originales que se salen de la norma de una u otra forma).

Comos ea que la idea ya ha sido llevada a cabo, no merece la pena que yo la desarrolla, así que os la libero aquí para quien quiera aprovecharla, y para quien desee tomar ideas para este nuevo juego, Cryptomancer.

La Red Mágica de Aboustos

El mundo cambió radicalmente, no fue la llegada de un dios de la Magia, ni una invasión de otro mundo, ni la esperada II Guerra de las Archimagos. Lo que pasó, bueno, nadie lo esperaba realmente.

Quiero decir, el mundo de antes de Aboustos era algo comprensible, normal, con sus granjas bucólicas, sus señores feudales exigiendo sus derechos, sus dragones en los cielos, alguna plaga ocasional de no muertos, muchos aventureros de acá para allá…ya me entiendes. Un mundo normal.

Pero entonces llegó Aboustos, el mago.

Un mago de tercera, fracasado que ni había podido acceder a la Universidad Mágica, que no era capaz de salir victorioso ni en el más simple de los torneos mágicos, y desde luego, con una torpeza que hacía que ninguna de las compañías de aventureros a las que se ofreció le aceptasen como miembro. Quiero decir, no querrías tener detrás de ti a alguien al que se le cae una poción de explosión al suelo en medio de una emboscada de trolls, ¿no?

Aboustos estaba a punto de tirar la toalla, y más nos valdría a todos seguramente que lo hubiese hecho, cuando le llamaron de una recóndita región del mundo para salvar a una princesa, cazar a un ogro, o quizás salvar a un ogro y cazar a una princesa…no importa, nunca llegó a su destino.

Durante el trayecto, Aboustos trabó amistad con Asperius Fukisha, el heraldo que habían enviado para reclutar aventureros para esta misión. Junto con ellos viajaban una docena más de esforzados guerreros, valerosos paladines, astutos pícaros y beatíficos sacerdotes, pero sólo entre ellos surgió una verdadera amistad.

Antes de cubrir la mitad del camino, ambos ya tenían que su destino no se encontraba ni en la misión que les aguardaba en el reino mágico de lalaralandia (el nombre no importa una higa) ni en seguir su camino.

Así, Fukisha les dio las instrucciones pertinentes al resto de aventureros para que llegasen al reino, y tanto él como Aboustos abandonaron la compañía.

Nada más se supo de ellos durante un par de años. Vale, ahora todos sabemos dónde estaban y lo que andaban haciendo, pero por aquel entonces todos, familiares y amigos, les daban por muertos.

Con el tiempo, todos les olvidaron y volvieron a sus quehaceres diarios, la plaga de garrapa patatera, la búsqueda de una cura para la falta de virilidad de algún conde…cuando el nombre Aboustos-Fukisha comenzó a oírse de nuevo, pocos de sus conocidos prestaron verdadera atención.

¿Quién iba a imaginar que los rumores de extraños artefactos con los que se comerciaba en el norte iban a representar la reaparición de ambos amigos?

La Red Aboustos-Fukisha esra aún algo incipiente y lejano, no la omnipresente entidad que es hoy en día. Por aquel entonces sólo abarcaba una docenas de pequeñas poblaciones y asentamientos mineros en las montañas del norte.

Hasta allí se habían ido los dos amigos para experimentar con su idea.

Resulta que durante su retorno al reino del que Fukisha provenía ambos habían estado hablando más y más de sus respectivas frustraciones…que si nadie quiere un mago mediocre cerca suyo, que si esto de esta todos los días de acá para allá heraldeando es agotador, que si las dietas reales no cubren el desgaste físico y no me voy a poder jubilar en la vida…de esas charlas al calor de la hoguera surgió la idea de la Red.

¿Y si para localizar a alguien no hiciese falta tener que ir a buscarle al cul… al otro extremo del mundo? ¿Y si pudiésemos encontrar a alguien rápidamente mediante la magia? ¿Y pudiésemos comunicarnos con él?

Las risas del resto de aventureros sólo reforzaron su decisión, y las miradas cómplices entre ambos daban fe de que su idea les emocionaba más de lo que todas las críticas del multiverso iban a ser capaces de aplacar.

Buscaron durante dos años aquello que necesitaban para comenzar su idea, recorriendo bibliotecas, persiguiendo rumores, hasta que en un bosque perdido y acosado por la tala lo encontraron.

Allí vivía un pueblo feérico que se encontraba al borde de la extinción, por lo que dicen, por lo que a Aboustos y Fukisha no les costó mucho convencerles de que se uniesen a ellos y les entregasen su más precioso secreto. Las esporas del Hongo Faillin, una especie de hongo simbiótico alucinógeno que sólo crecía allí. Juntos, los dos amigos y el pueblo de las hadas de Faillin, buscaron el enclave perfecto para desarrollar el resto del plan.

Lo encontraron en unas oscuras y frías montañas al norte, en cuyo corazón se encontraba un poderoso volcán inactivo. Allí, en sus cavernas caldeadas por ríos de lava subterráneos, no sólo podrían cultivar el Hongo en cantidades masivas, sino extraer los cristales de roca de lava helada que necesitaban para su plan.

Estos cristales se formaban cuando los ríos de lava caliente chocaban con la base de los glaciares, enfriándose a gran velocidad, y creando una perfecta estructura cristalina en cuyo interior se podía contemplar una estructura de roca roja y negra similar a un sistema de ríos.

La estructura de los cristales era perfecta para lo que Aboustos se proponía, pues resulta que si bien no era un gran mago de certámenes, ni un audaz aventurero de varita rápida y mortal, ni un erudito que pudiese citar miles de hechizos de memoria, era muy bueno en algo que el llamó programación mágica en cadena.

Con esta programación mágica en cadena logró crear la primera remesa de Piedras de Llamada, y los dos amigos comenzaron a instalarla en las aldeas de los alrededores.

Al principio, la gente pensaba que estaban locos, o que eran unos excéntricos, luego, que estaban tramando algún plan maligno, por lo que hubo que contratar protección para las piedas de llamada. Pero cuando todas las cien piedras de diferentes tamaños estuvieron situadas en su posición, lo que ambos hicieron les sorprendió.

La primera tienda Aboustos-Fukisha abrió hace ahora quince años, y el mundo no volvería a ser igual.

Resulta que lo que Aboustos había conseguido era crear una simbiosis entre las rocas y los hongos alucinógenos, de tal forma que ambos se comunicasen, y con una magia muy simple había logrado que cualquiera que tomase el hongo y pensase en el rostro de alguien que también hubiese tomado el hongo, siempre que estuviese en el radio de acción de una piedra de llamada, pudiese aparecerse en la mente de la persona en la que estaba pensando.

Imaginaos el schock para los mineros y habitantes de esas duras montañas. Ahora para hablar con su hijo que estaba en la aldea cercana, una madre o un padre no necesitaban recorrer medio día de camino bajo la nieve y por desfiladeros mortales. Los capataces de las minas podían pedir las herramientas que necesitaban sus trabajadores a sus proveedores sin bajar al valle, y esos mismos trabajadores podían hablar con sus familias a diario.

Todo lo que necesitaban era un poco del Hongo Faillin y una Piedra de Llamada cerca.

La noticia se extendió, y la tienda de Aboustos-Fukisha comenzó a recibir visitas de todas las montañas circundantes primero, y de los valles después. Las hadas de Faillin y los Enanos de Hielo que Fukisha, quien se encargaba de las operaciones, había contratado, habían diseñado un sistema de fabricación de piedras y cultivo de hongos excepcional, por lo que la demana no tuvo problema en ser cubierta.

En la ahora llamada Montaña Aboustos-Fukisha una red de canales de lava reconducen el fuego de la tierra hacia los eternos e infinitos glaciares de la cordillera generando piedras de todo tamaño y alcance, mientras que las granjas de hongos son cultivadas por unas más que satisfechas y ricas hadas para crear los paquetes de hongo que comenzaron a enviarse por todo el mundo.

No todo es tan bonito como parece, una piedra de llamada grande, lo suficiente como para cubrir una aldea, tiene un coste de fabricación, transporte e instalación considerable, y debe estar conectadas con otras, por lo que la red de piedras debe siempre mantenerse conectada, o una región entera caería simplemente destruyendo una de ellas.

Tampoco el hongo está libre de peligros. Cuando alguien piensa en otra persona, las piedras no buscan la imagen de esa persona para establecer contacto con ella, que va. Lo que hacen es buscar una simbiosis exacta del hongo con una persona, una signatura única e irrepetible. La signatura de todos y cada uno de los que han consumido el hogo está guardada en las piedras de la Red Aboustos-Fukisha, siempre que cuando lo hayan hecho hubiese una cerca, por supuesto, o se acercasen a una antes de que terminase el efecto.

Una vez hecho esto, cuando una persona piensa en alguien, las piedras le buscan entre toda su base de datos, aquí la magia hace su trabajo, y aunque la primera vez puede fallar, una vez una signatura es aceptada por una persona, se establece un lazo entre ambos usuarios que ya nunca se desvanece.

Así, si bien encontrar a tu hijo perdido la primera vez que usas la Red es complicado (la Red busca parecido y similitudes, pero puede fallar), una vez la mente de una persona reconoce a la de otra, ambas signaturas quedan grabadas en la Red, y a partir de entonces, mientras ambos estén bajo los efectos del hongo, podrán hablar siempre que quieran.

Claro, el hongo se ha convertido en un objeto valiosísimo, tanto o más que las piedras, y en tiempos de escasez se pagan verdaderas fortunas por unos pocos paquetes, pero en general, a Aboustos y Fukisha y a sus ayudantes les sale mucho más a cuenta mantener todo el mercado bien provisto de la sustancia.

En sólo quince años la Red de Piedras de llamada se ha extendido por todo el mundo conocido. Los reyes y emperadores pagan inmensas cantidades de oro y joyas para que se cree una red que llegue hasta las principales ciudades y poblados, lo que ha conectado el mundo de formas que ni imaginábamos hace veinte años.

Es más, dado que Aboustos-Fukisha ha liberado el código fuente de la Red (que no así el secreto de los hongos ni de las piedras) muchos otros magos han comenzado a experimentar con otros hechizos mágicos que lanzar de acá para allá por el mundo. Ahora mismo están experimentando con proyecciones astrales, con teletransporte, duplicación, e incluso hechizos de posesión.

Esto ha incrementado mucho las posibilidades de la Red, pero está por ver si el ahora omnipresente imperio Aboustos-Fukisha está muy de acuerdo con que a través de su Red comiencen a hacerse todo tipo de cosas imprevistas, o si puede evitarlo. Imaginad lo que sería poder usarlo para transportar un asesino hasta el palacio de un rival, o para llevar materiales valiosos al otro lado del mundo, o para controlar la mente de un sacerdote justo antes de su prédica diaria, o para lanzar bolas de fuego. Es cierto que ninguna de estas cosas se ha logrado todavía, pero los experimentos cada vez se acercan más, y si la Red Aboustos-Fukisha ya ha logrado desestabilizar el mundo como lo conocíamos, imaginad lo que podría pasar.

En cuanto a Aboustos y Fukisha, viven en una muy bien protegida mansión en las montañas, con todas las comodidades, atendidos por los más variados servidores mágicos. Se dice que pronto tendrán que volver a salir a los caminos, pues los glaciares se están agotando y en unos años estarán inservible si no encuentran otros con las mismas características o una poderosa magia de invierno que los reponga, También se rumorea que necesitan encontrar nuevas cuevas subterráneas o lugares húmedos y cálidos donde cultivar los hongos de forma segura, pues parece que la demanda es tan grande que la producción está al máximo.

Para solucionar el problema temporalmente, Fukisha ha mandado a los Enanos de Hielo a excavar más grutas bajo las granjas de hongos del volcán, y de momento, parece que han logrado estabilizar la producción con la demanda, pero si los magos que está experimentando con la Red logran sus objetivos, quizás la demanda se dispare exponencialmente, y los Enanos ya han dicho que no van a excavar más, so pena de despertar a no sé qué mal que habita ahí abajo y que ya empieza encontrarse muy intranquilo con todas las operaciones que están haciendo sobre su cabeza.