Existió en el norte una región mítica de nombre Aliria, una ciudad sobre una isla siempre cubierta de hielo. Los vikingos la llamaban la ciudad eterna, porque dicen que siempre estuvo allí, y que si cuando un hombre muere va al Walhalla, cuando nace viene de Aliria.

Sus habitantes, medio metro mayores que el más grande de los hombres, hablan de tiempos míticos en los que dragones, trolls y gigantes habitaban el mundo compartiéndolo con los hombres. Hablan también de cómo la religión cristiana rompió los puentes del arcoiris, que comunicaban Aliria con los 8 mundos y la convirtieron en la auténtica capital del mundo, por encima de Roma, Zhou, Alejandría, Mesopotamia o las polis griegas.

Los puentes fueron cayendo a medida que la gente dejaba de creer en dragones, primeros, goigantes después, y trolls y resto de criaturas al final, hasta que sólo quedó uno, aquel que unía a los hombres con Asgard y la fe de los dioses, Bifrost (los otros son Alcamon, Servarias, Gostapor, Aliondras, Carjon, Rotungorg y Deleindar, por cierto). Atrás, quedaron sólo los últimos rezagados que fueron ocultándose de los hombres y adentrándose cada vez más en los rincones perdidos de nuestro mundo.

Al cabo, incluso este último puente llamado cayó ante el empuje del Cristo, y los hombres olvidaron su fe, dejando a los reinos de los hombres sin acceso a los otros ocho reinos de Yggdrasil, y a Aliara, quien se sumió en el olvido en una región que, sin los puentes y el tránsito de héroes y criaturas míticas, ya no podía mantener su importancia entre quienes realmente sabían de su existencia.

Aliria se convirtió primero en un mito, para ser luego olvidada, engullida por las tormentas de nieve. Pero Aliria existe todavía, y se ha mantenido fiel a sus tradiciones, aguardando el momento de resurgir de nuevo.

Hombres y mujeres de tez y ojos oscuros y pelo negro gobiernan la ciudad, pero la mayoría de sus habitantes son pálidos de tez y de pelo y ojos blancos como la nieve. Cuando uno de los recién nacidos no hereda las características de sus padres, sino el pelo y los ojos negros, es educado por los gobernantes de Aliria para incorporarse a sus filas con la mayoría de edad, que en Aliria son los 15 años.

Dicen que sus calles son recorridas por canales de agua sanadora, y que sus fuentes de oro blanco y platino, que arrojan a borbotones plata líquida que nunca se solidifica, son las más hermosamente labradas en la historia humana. Sus palacios de mármol y rocas que ya no se encuentran en nuestro mundo, sus portones de madera obtenida de las ramas del Árbol de la Vida, sus gentes altivas de ropajes hermosamente afiligranados en oro y gemas, sus invernaderos de cristal de lava, que surten a la ciudad de alimentos, hierbas y medicinas…todo ello la convierten en la ciudad más hermosa que jamás haya existido.

Pero un ambiente de pesar llena las por otro lado radiantes calles de Aliria. Con el paso de los siglos, la esperanza de la vuelta de los Puentes de Arcoiris se ha ido tornando, en decepción primero, en resinación después.

Y sin embargo, hay quien no se rinde ante la posibilidad de que Aliria recupere su importancia y su gloria, y un grupo de alirios, llamados los Buscadores del Arcoirís, ha emprendido una épica misión de búsqueda.

Su objetivo,  localizar a los ocho mortales que son la reencarnación de los guardianes de los puentes, el único conocido por el público en general es el mítico Heimdall, considerado una fantasía por los hombres del mundo moderno.

Cuando los puentes cayeron, parte de la esencia de Heimdall y el resto de los guardianes, se dispersó en la tierra encontrando un huésped humano cada una, y ha ido pasando de generación en generación transmitida de padres a hijos.

Estas personas poseen rasgos únicos, heredados de los guardianes, divinos los del descendiente de Heimdall, hermosos hasta la locura los de los humanos portadores de la chispa de Chandrravial, la dragona de oro, hoscos y agigantados los de Urgrutul el Troll, fríos como la nieve los de Bisfelin, el hijo plateado de los gigantes de hielo, y así hasta completar los ocho herederos.

Cuando lo hagan, pretenden emprender un viaje épico a las tierras míticas, el único lugar situado fuera de Yggdrasil, y por lo tanto, que no requiere de un puente del Arcoiris para viajar a él, y localizar allí a los Dragones del Arcoiris. Esperan convencerles para que reabran los puentes, pero lo que no saben es que para hacerlo necesitan encontrar y noveno miembro para su cuadrilla, un heredero directo del creador de Aliria. Sin él, todos sus esfuerzos no valdrán para nada.

En las Tierras Míticas les aguardan monstruos terribles, pues se dice que es de donde provienen los monstruos del Raknarok, por lo que, tras recorrer el mundo en busca de los herederos de los guardianes, y de sortear los peligros que siempre acechan a estos como moscas atraídas por la hidromiel, deberán emprender la más épica de las aventuras, y luego convencer a los Dragones del Arcoirís para que reabran los portales.

Si lo logran, la magia volverá al mundo, junto con sus portadores y las criaturas de leyenda, y Aliria volverá a revelarse como la capital de los hombres.

 

IMG_dkhgvoiryhvi 9281.jpg

Imagen de los Libro Juegos de D&D Aventura sin Fin, pero no se me ocurría mejor ilustración para un dragón del arcoiris, os ruego me disculpéis.