Soy un nostálgico. No, no es porque me haga viejo, siempre lo he sido.

Para mí, series como Cuentos del Mono de Oro, ¡Traedlos Vivos!, El Gran Héroe Americano, Dragones y Mazmorras, Doctor en Alaska, o programas como La Nave tierra, El Planeta Imaginario o La Bola de Cristal tienen una trascendencia incluso mayor que Juego de Tronos, Stranger Things o la que sea que haya ahora de moda…mucho mayor.

Hasta ahora lo único que un nostálgico podía hacer era pasarse por tiendas de viejo, de antigüedades o por el Rastro de Madrid…y rebuscar con esperanza en su corazón y dinero en sus bolsillos para gastar.

Con la llegada de las tiendas de segunda mano y de las apps de compra-venta, el espectro se ha ampliado muchísimo, pero sigue siendo complicado satisfacer las necesidades de todos nosotros. todos queremos ese primer número de Secret Wars que le dejamos a un amigo que nunca volvimos a ver, o la primera aparición de Omega supremo, o esa colección de revistas que nos hizo amar la Naturaleza de niños.

Y por desgracia, no hay para todos.

Tendremos que seguir conformándonos con de vez en cuando encontrar esa ganga que entre dentro de nuestras posibilidades económicas, y que leeremos y atesoraremos como si de la mismísima Corona Serpiente o las bolas de Dragón se tratasen. O peor, conformarse con un escaneo digital de mala calidad o la nada…¿o tal vez ya no?

Soy un apasionado de la inteligencia artificial, creo que a estas altura no sorprenderá mucho la afirmación. Sé que no está a la vuelta de la esquina el día que podamos contar con un mayordomo tipo Jarvis en nuestra casa, pero sé que llegará. Eventualmente.

Eso no significa que mi interés por la inteligencia artificial sea menor. El hecho de no contar con una inteligencia artificial general de clase humana no significa que la inteligencia artificial no esté avanzando (aquí también soy más prudente que aquellos que se dejan arrastrar por titulares grandilocuentes). La inteligencia artificial va a seguir avanzando en algunas áreas como pueden ser la traducción, la identificación de voz y de imágenes, la creación artística (programada, claro), la escritura de textos, etc.

Uno de los sueños que tengo al respecto es que estos avances en inteligencia artificial se aplicasen a la impresión bajo demanda y a la logística.

No soy un usuario del servicio actualmente, no me he puesto nunca a usarlo, y no me llaman muchas de las cosas que hay (algunas sí, claro, pero no las suficientes como para molestarme). Pero la cosa cambiaría, mucho, si lográsemos aplicar inteligencia artificial al asunto.

Imaginadlo.

Hablando con viejos amigos recordamos los tiempos en los que jugábamos con aquel juego que el master se llevó cuando se marchó a alicante, y nunca volvimos a ver. O con esos librojuegos de la infancia, o con esa colección de revistas que nuestra madre nos tiró para hacer espacio. Rápidamente, y quizás gracias a nuestro asistente, lo llamaré Gutemberg, localizaremos el libro que queremos, ese cómic que nos faltaba o el módulo de rol que jugamos la primera vez dentro de aquella revista que encontramos por casualidad en un Corte Inglés.

Gutember daría la orden para realizar el pedido, y la maquinaria se pondría en marcha para que, en un par de días, tuviésemos una copia perfecta de nuestros sueños.

La inteligencia artificial buscaría el producto, bien por fotografías, bien escaneado si la editorial ha desaparecido o de la base de datos de las editoriales si sigue abierta pero el producto está descatalogado.

Mediante técnicas de machine learning comvertiría las fotos, los escaneos de mala calidad y la información de la que dispone en un libro exactamente igual al que en su día se editó. Por supuesto, necesitaría acceso a la información editorial de la edición, tipo de papel, gramaje, color, etc. pero si no lo tuviese, podría inferirlo de las fotografías y comentarios que localizaría por internet.

En un día el libro bajo demanda estaría impreso, el titular de los derechos de autor habría cobrado sus royalties (si los hubiese) y al día siguiente lo tendríais en casa para leerlo, jugarlo o disfrutarlo (o ese mismo día si logran usar los drones para el reparto).

La idea me pone los pelos de punta.

Pero dejadme darle una segunda vuelta de tuerca al asunto.

Si el machine learning avanza lo suficiente para lograr una buena traducción, y para realzar composiciones artísticas (como ya está haciendo gracias a los nuevos chips específicos para IA), podríamos multiplicar sus posibilidades. ¿No querrías jugar ese módulo o a ese juego que nunca se tradujo y que jugaste una vez en unas jornadas pero no te apetece hacerlo en inglés?

Con un sistema de IA específica Gutemberg podría encargar una copia de ese módulo traducida a tu idioma y maquetada para que fuese lo más fiel posible al original. La IA hace esto rematadamente bien. Y  lo mismo con los cómics de tu infancia que nunca llegaron a publicarse en tu lengua, o esos librojuegos que nunca se tradujeron al castellano. O quizás los quieras en japonés, chino o ruso, porque esté aprendiendo esos idiomas…¿qué mejor forma de hacerlo que leyendo aquello que te apasiona y tan bien conoces?

Tendríamos a nuestra disposición toda la biblioteca de conocimiento humano para disfrutar de ellos. Pensadlo bien, estoy hablando desde el punto de vista friki porque es lo que escribo en este blog, pero podríamos ampliar esta visión a cualquier cosa. Obras medievales escaneadas impresas como un códice, el Origen de las Especies en su primera edición pero traducido al vasco, al bable o al catalán si lo deseamos.

Una revolución social en el ocio manejada por máquinas, lo que lograría abaratar los costes de forma notable.

Yendo un poco más allá, y dando una tercera vuelta de tuerca…bueno, durante muchos años hasta bien entrada mi edad adulta, estuve teniendo un sueño recurrente. Iba a mi librería de siempre (hoy en día cerrada, otro día hablaré de mis planes para utilizar la renta básica y el prosumismo para recuperar comercios y lugares emblemáticos) y encontraba una nueva hornada de librojuegos.

No sé si os ha pasado pero uno de los momentos más emocionantes que recuerdo de mi infancia es cuando iba  ala librería y veía un nuevo librojuego, o un nuevo cómic. La inocencia de la infancia tal vez, o las posibilidades de soñar y vivir aventuras increíbles que abría cada uno de ellos.

Como hemos visto, con inteligencia artificial de traducción podríamos tener todos los librojuegos que no se tradujeron, pero …y si?

¿Y si utilizásemos la capacidad creativa de la IA para desarrollar nuevos libro juegos? No son obras de literatura para el Novel que requieran una creatividad, un arte y una técnica impecables, son obras ligeras pero mágicas que una IA de creación literaria podría perfectamente realizar. Le das mil librojuegos y la programas para que aprenda sus reglas, luego le das todos los manuales de rol para que los utilice aplicando esas reglas, y te crearía un librojuego totalmente nuevo en la puerta de tu casa. Uno cada semana, o quizás uno cada día si pudieses pagarlo.

Es más, como Gutemberg reside en tu teléfono y tendría seguro acceso a google, Facebook y MeWe (putos cab…que cerrasteis Google +, el mayor repositorio de gustos roleros de la historia) podría adaptar ese libro juego a tus gustos personales, a tu forma de ser y a tus preferencias.

Y cuando hablo de librojuegos hablo de todo…libros, cómics, revistas creativas, etc.

Si no te ha explotado la cabeza es culpa mía, que no he sabido transmitirlo bien, pero se Gutembarg tendría un impacto social de nivel Omega, como me gusta llamarlos a mí.

Sé que esto último no va a ocurrir en breve. Quizás los primeros pasos sí los tengamos en una década, y la fase de la creatividad en unos veinte años, tras superar los numerosos obstáculos y retos que plantea (no sólo técnicos, también de copyright, de privacidad, etc.).

Pero es un sueño para todos los nostálgicos como yo.

Y si me permitís un cuarto giro dramático de los acontecimientos (¿creías que había terminado de soñar?, los sueños nunca acaban), lo mismo que os comento para la impresión de libros, cómics y revistas podría llegar a la Impresión 3D.

Combinando inteligencia artificial, impresión 3D e impresión bajo demanda podríamos recuperar todos esos juguetes clásicos que adoramos y que perdimos, las colecciones de cromos y prácticamente casi cualquier cosa que amásemos y  que los devenires de la vida hayan alejado de nosotros.

Sí, serán necesarios muchos avances, en impresión 3D multimaterial y multicolor, en las propias imprentas digitales para poder imprimir cromos, adhesivos, libretos de juguetes, etc. Y por supuesto, un cambio en las leyes de propiedad intelectual.

Pero llegará.

Espero que os guste esta visión y os emocione tanto como a mí la idea de recuperar todas estas joyas.

Os dejo, puestos a ser nostálgicos, la intro de una de mis series favoritas de los 80 (junto a los Osos Gummy, claro): Dragones y Mazmorras

Nota: si alguien con conocimientos de inteligencia artificial, y alguien con conocimientos en edición quiere tratar de ponerlo en marcha, que me busque en las redes y ponemos en marcha una start-up o un movimiento fan para sacar este proyecto adelante.

¿No os gustaría poder volver a contar con esto?

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