El otro día escribía preocupado porque veía una cadencia de novedades más reducida de lo habitual.

Bien, parece que la cosa, el ritmo, empieza a aumentar de nuevo.

Las editoriales grandes todavía no nos han dado demasiadas alegrías, de julio a septiembre se pueden contar con los dedos de una mano las cosas jugosas que me llaman la atención (y me sobran dedos) pero sí parece que comienzan a recuperar el ritmo.

Por otro lado, lo que sí ha empezado a saco son los mecenazgos de aficionados y editoriales “menores”.

En la última semana o dos semanas he visto al menos cuatro o cinco mecenazgos en nuestro idioma. Así que es posible que el motivo de que en Septiembre la cosa estuviese muy parada sea simplemente el parón del verano que no sólo para las ventas, sino las ganas de sacar proyectos adelante (y es normal, con los calores que ha hecho, el rol es otra víctima del cambio climático).

Bien, todavía nos queda bastante para recuperar el ritmo normal de tres o cuatro novedades a la semana que llegamos a alcanzar juntando los lanzamientos de editoriales, mecenazgos y accesorios, pero imagino que a mediados de noviembre ya lo habremos alcanzado (o no, puede que nunca se llegue a recuperar ese ritmo).

Esto no significa que no haya burbuja en el mercado del rol, como el anterior artículo tampoco significa que la hubiese. La economía y las modas están sujeta a ciclos expansivos y ciclos de contracción, a veces se sube y a veces se baja. También afecta mucho la estacionalidad, y dado el tamaño pequeño de nuestro mercado, vemos que influyen incluso eventos externos como una serie de televisión, una novela, o un juego de ordenador que anima las ventas de un producto de rol.

Mientras no crezca diez o veinte veces el mercado del rol será más volátil que otros mercados. Creo que la parte negativa de este efecto lo contrarrestamos con nuestra pasión por crear y disfrutar de buenos juegos, así que esa volatilidad generalmente sólo debería darse hacia arriba.

Al final lo que decidirá si el mercado vive en una burbuja o no serán dos elementos:

  • Que el número de lectores se mantenga fiel (lectores, no sólo jugadores, hace mucho que pasamos ésa línea de jugar a todo lo que se compra).
  • Que las editoriales estén preparadas para aguantar si las ventas bajan algo, y el mercado no se desplome. que haya reservas, vamos.

De los dos elementos el que más me preocupa es el de las editoriales.

Sí, es cierto que los lectores/jugadores podemos llegar a cansarnos de tanta novedad y retirarnos a comprar sólo lo que nos guste de verdad. Cuando se alcanzan los 200 juegos de rol en físico, docenas adicionales en digital y decenas de juegos de tablero, cartas y estrategia (no es mi caso, pero sí conozco quien los tiene), bueno, digamos que ya tienes juegos para jugar diez vidas, o cien.

Pero eso no me preocupa. Somos unos enfermos del coleccionismo y queremos atesorarlo todo. A menos que nos encontremos en una situación delicada personal, si podemos, los jugadores de rol intentaremos comprarnos lo que podamos. A fin de cuentas, por el precio de una cena para dos obtienes cientos de horas de diversión para ti y media docena de amigos.

No, lo que me preocupa, y por eso os doy tanto la turra, insistiendo hasta ser cansino, es que las editoriales deben tener en cuenta estos vaivenes del mercado. Incluso si no hay burbuja, una ralentización de la economía en general, que dé con un buen puñado de roleros en la calle, puede afectar a un mercado tan pequeño como el nuestro.

Como dije antes, lo compensamos con nuestra afición, pero podría pasar.

Y si esto pasa, me gustaría que las editoriales estuviesen preparadas. Sí, es cierto que su pasión como creadores es equiparable a la nuestra como lectores y jugadores, pero para evitar grandes descensos en el número de juegos publicados, las editoriales y los autoeditores deberían tener planes de contingencia que les permitan seguir en activo y publicando.

De lo contrario, la calidad o el número de juegos sufrirá, y eso es malo para la afición.

Mientras se dilucida si el mercado tira para arriba o se desinfla, o si se desinfla mucho o poco, disfrutemos de la inmensa abundancia que las musas, y los creadores, nos han traído.

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